Los nombres que se utilizan para designar a las plantas de todo tipo, sobre todo cuando están latinizados, a veces nos parecen austeros u oscuros. Sin embargo, detrás de esos términos tan extraños se esconden a veces historias humanas. Así, cuando Nikolaus Joseph von Jacquin (1727-1817) bautizó la principal variedad de madera de caoba como «Swietenia mahagoni», lo hizo para expresar todo su agradecimiento hacia Gerard van Swieten (1700-1772).
Este eminente científico fue nombrado en Viena médico personal de la emperatriz María Teresa de Austria en 1747. En el ejercicio de este cargo, reformó profundamente los planes de estudios universitarios de medicina en la Universidad de Viena, introduciendo, por ejemplo, la medicina clínica o creando un laboratorio de química y un jardín botánico. Para dirigir este último, Gerard van Swieten recurrió a Nikolaus Joseph von Jacquin, botánico que residía entonces en Leiden. El interés que mostró por el estudio de las plantas llevó al emperador Francisco I a enviarlo al continente americano con el fin de recolectar plantas destinadas a adornar los jardines de Viena, pero también los de Schönbrunn, residencia de verano de la familia imperial. Así, en 1754, cruzó el océano Atlántico y pasó cinco años descubriendo los tesoros botánicos de las Antillas, Jamaica y Santo Domingo. A su regreso a Europa, Jacquin contribuyó a que los jardines austriacos se convirtieran en los más espléndidos de Europa.
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