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Iconografía de La Inmaculada

María Mercedes Samaniego Quesada 29 de Enero de 2019 a las 12:29 h

La representación de La Virgen María tiene múltiples tipologías, entre ellas están: El abrazo de San Joaquín y Santa Ana, Santa Ana Triplex, Virgen Apocalíptica, Árbol de
Jessé, Tota Pulchra y La Inmaculada. Esta última, La Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción, destacada sobre el resto durante el Barroco,
por ello, nos centraremos en ella.

 

Cuestionada por los protestantes en el siglo XVII, en España, católica, encuentra su lugar con la proliferación en iglesias y museos. La iconografía de la Inmaculada se define claramente en este siglo por los artistas hispanos. Esto tiene su explicación debido a la importancia que tuvo en España siendo nombrada el 8 de diciembre de 1585 patrona de los Tercios de Flandes e Italia, y convertida en precepto en el 1644.

 

Posteriormente en 1760, fue declarada patrona de España por orden del rey Carlos III y en 1864, se permitió a sacerdotes españoles utilizar una casulla azul el día 8 de diciembre. Finalmente, la reina regente Mª Cristina de Habsburgo, la nombró Patrona de la Armada de Infantería a la Virgen María, Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.

 

La tipología de La Inmaculada se desarrolla gracias al dogma de ser concebida sin pecado original, es decir pura. La idea originaria de este dogma se encuentra en la Iglesia griega de la Alta Edad Media, vinculado a los comentarios de un evangelio apócrifo, el Protoevangelio de Santiago, que cuenta la concepción de la Virgen como algo milagroso. Dogma muy polémico por no encontrarse en las Sagradas Escrituras acertadas por la Iglesia Católica, pero que se estableció de forma definitiva gracias al papa Pío IX mediante la Bula Inefabilis Deus, a pesar de su presencia ya en los siglos VII y IX, en el sur de Italia por influencia bizantina.

 

En el siglo XV, se produjo el término Inmaculata lo que dio lugar a la iconografía de la Virgen sin mancha, donde se estableció que la Virgen es la única que nació sin pecado original. Por lo general, el dogma de la Inmaculada Concepción está basado en la idea de que María nace en el vientre de Santa Ana santificada por Dios, bien en el momento de su concepción o después de su nacimiento, lo que los teólogos medievales denominaron conceptio passiva.

 

La iconografía de la virgen Inmaculada, comenzaría con la tipología de la Tota Pulchra, con los símbolos marianos, además de incluirse en algunas sobre todo en los siglos XV y XVI la Santa Trinidad. A finales del XVI y principios del XVII la Santa Trinidad desaparece y los símbolos marianos, es decir, las azucenas, espejo, palmas, escaleras, la representación de un templo... también desaparecen. Estos símbolos de la Inmaculada Concepción proceden de las metáforas bíblicas del libro El Cantar de los Cantares, pasajes bíblicos asociados a la Virgen y que posteriormente se asociaron con las letanías.

 

Posteriormente queda la iconografía de la Inmaculada más popular, una mujer joven, sin el niño Jesús en sus brazos, vestida con una túnica blanca o rosa y con un manto azul. La figura está situada a contraluz del sol y siempre en modo descendiente, detalle que podemos interpretar gracias a su mirada que baja hacia la tierra y en sus pies podemos encontrar la luna o el globo terráqueo, a su vez esta pisa una serpiente que tiene en su boca una manzana vinculada con el pecado original, detalles del Apocalipsis y con los brazos en posición orante sobre el pecho, tal como se le apareció a Doña Beatriz de Silva, religiosa católica portuguesa fundadora de la orden religiosa de La Sagrada Concepción. La túnica y el manto pueden establecerse de dos formas: campaniforme con el manto en forma de campana y husiforme cuando el manto envuelve el cuerpo de la Virgen. Otra variante iconográfica dentro de esta representación es la conocida como la Virgen Velada, con la cabeza cubierta, y con el pelo suelto, a modo de nimbo doce estrellas relacionadas con las cuentas del rosario.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:


- GUTIÉRREZ PASTOR, Ismael.,"Novedades de pintura madrileña del siglo XVII: obras de José Antolínez y de Francisco Solís", Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, UAM, vol. XII (2000), pp. 75 - 92.


- PALOMINO Y VELASCO, Antonio., El Museo Pictórico y Escala Óptica, Madrid, Aguilar, vol. III, 1988, pp. 981 - 983.


- PEINADO GUZMÁN, José Antonio.,"Simbología de las letanías lauretanas y su casuística en el Arzobispo de Granada", Lecciones barrocas: aunando miradas, Universidad de Granada, 2015.


- REÁU, Louis., Iconografía del Arte Cristiano. Iconografía de la Biblia, tomo I, vol. II, 1996.


- SEBASTIÁN, Santiago., Contrarreforma y Barroco: lecturas iconográficas e iconológicas, Madrid, Alianza, 1989.

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