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La historia oral: nuevos sujetos, nuevos objetos. Historia del tiempo presente

Daniel Arturo Vaca Cuéllar 13 de Junio de 2019 a las 13:24 h

El lenguaje oral, es el método de transmisión más antiguo que conocemos, a pesar de lo difícil que es tener una constancia verdadera de ello ya que cada persona podría variar y modificar los sucesos que quiera transmitir prácticamente a su antojo puesto que durante mucho tiempo no estuvo registrado en ninguna parte y no había constancia de ello.

 

Es aquí donde surge el lenguaje escrito, el cual nos permitirá tener constancia de las cosas. Ambos lenguajes, el oral y el escrito, han sido objeto de estudio por parte de antropólogos, lingüistas, comunicólogos e historiadores. Se ha investigado mucho sobre las diversas características y efectos que podrían haber tenido cada uno de los tipos de discurso en sus orígenes para la mente humana, y sobre todo tras la invención de la escritura, la cual es un elemento fundamental que permitió a los seres humanos almacenar información y en consecuencia la posibilidad de desarrollar el conocimiento científico mediante la construcción documental sistemática que nos proporciona la escritura, ya que se considera ampliamente que la debilidad de las fuentes orales es un fenómeno universal e irreparable.

 

La historia oral, surgió para usos muy concretos de intencionalidad antropológica, sin embargo, en la actualidad el uso de esta historia oral se entiende como un instrumento socio científico de gran importancia, que concuerda y sirve para el desarrollo de unas identidades particulares constituyendo un novedoso recurso histórico. Este cambio en el uso de la historia oral respecto a su orientación, perspectiva y funciones fue debido a que originalmente, cuando surgió, fue una herramienta de trabajo para países africanos y oceánicos que no conservaban registros escritos o directamente carecían de ellos, extendiéndose posteriormente a todos los lugares y a todo tipo de situaciones, hasta convertirse en prácticamente imprescindible en cualquier género sobre elaboraciones de sociedades y acontecimientos actuales. Es por ello por lo que siempre ha existido una "disputa" sobre las fuentes orales en la historia contemporánea.

 

Según J. M. Marinas y C. Santamaría " la historia no es algo que haya sucedido hace más o menos tiempo [...] sino una realidad presente que se sigue alimentando cotidianamente y que se dispersa en el tiempo, preparando lo que aún no sabemos qué va a ocurrir: la historia de hoy se teje para el futuro que viene..."

 

Sin embargo, los historiadores pertenecen al mundo de la palabra escrita, la cual es fundamental para nosotros. Gracias a ella se establecen los criterios de valor y métodos. Se subestima la palabra hablada, a la que se considera utilitaria y vulgar en comparación con el significado concentrado de un texto. Los historiadores necesitan documentación, ya que es algo primordial, es por ello que se interesan en sus fuentes por tres cualidades que no posee la información oral; la primera es que buscan una precisión formal, ya que es importante ver la naturaleza estable de la evidencia puesto que un documento es un objeto; la segunda cualidad que buscan es la precisión cronológica, puesto que piensan de acuerdo con el tiempo cronológico tal y como lo mide el calendario y el reloj, es por ello que los documentos son tan importantes ya que pueden proporcionar detalles escrupulosos. Gracias a esto la objetividad de los historiadores se sostiene sobre la fuerza de deducción extraída de un estudio meticuloso de la lógica narrativa. Sin embargo, hay un, pero en este asunto, y es que el tiempo cronológico no es la única clase de tiempo que utilizan los hombres. Los casos más graves de utilización incorrecta de la información oral se han producido por intentar cumplir este segundo requisito, el problema radica en que la narrativa tiene casi siempre tres clases de transmisión: las tradiciones de origen (tiempo no estructurado), las historias dinásticas (tiempo tradicional) y los relatos sobre la organización social (tiempo sincrónico). Estas tres clases no existen dentro de los mismos conceptos de tiempo y para complicar aún más las cosas es posible que la información que dan esté ya muy revuelta.

 

En resumidas cuentas, la historia oral no solo consiste en una formulación alternativa, ideológica y socialmente radical ofrecida por grupos de historiadores frente a los temas del repertorio clásico, la historia oral representa en la historiografía algo muy novedosa y compleja. Al trasladarse a la historiografía la preocupación por conseguir el testimonio directo de los actores sociales, habría llevado a experiencias de exploración historiográficas diversas. La introducción en la historiografía de aquellas "voces, relatos y narrativas" contadas por la historia "oficial" hace que al historiador le surjan nuevas preguntas, y que este se vea obligado a su vez a dar nuevas respuestas, procediendo de estas la incorporación a la materia histórica de nuevos actores sociales, y de maneras a las que se tienen que enfrentar los investigadores para la construcción interpretativa, surgiendo conceptos de "interacción" y de "memoria" que servirán de enlace entre el presente y el pasado.

 

 

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