Este 2026, el Día del Libro cumple un siglo. Se cumplen cien años desde la firma del Real Decreto del 6 de febrero de 1926 que instauró oficialmente la Fiesta del Libro en España. Lo que nació como una celebración local, vinculada al recuerdo de Cervantes, se ha convertido en una de las conmemoraciones culturales más reconocidas del planeta.
El germen del Día del Libro reside en el empeño personal de Vicente Clavel, editor, escritor y periodista valenciano afincado en Barcelona e impulsor de la Cámara Oficial del Libro de la Ciudad Condal. Clavel, fundador de la Editorial Cervantes y un ferviente admirador del autor del Quijote, comenzó a dar forma a su visión en 1923. Su propuesta era tan sencilla como ambiciosa: dedicar un día al año a celebrar el libro español. Dos años después, en 1925, reiteró su proposición en Cataluña e inició las gestiones en Madrid. La idea ganó apoyos entre editores y libreros de ambas cámaras hasta llegar a las más altas instancias del Estado. Respaldada por los profesionales del organismo barcelonés, la propuesta se trasladó al rey Alfonso XIII y al dictador Miguel Primo de Rivera. El resultado fue el citado Real Decreto de 6 de febrero, publicado en la Gaceta de Madrid el 9 de febrero de 1926.
El nuevo marco legal no se limitó a lo administrativo; exigió que academias, universidades e institutos organizaran sesiones solemnes de divulgación, extendiendo esta obligatoriedad incluso a las escuelas militares. En el ámbito escolar, la normativa impuso dedicar una hora exclusiva a los grandes clásicos de nuestra literatura. Las bibliotecas oficiales y de centros educativos estaban obligadas a adquirir libros ese día, y las diputaciones provinciales y ayuntamientos, a destinar una cantidad a su compra y reparto.
La fecha elegida, el 7 de octubre, se inspiró en la creencia de que Cervantes había nacido ese día. Pero esta creencia, como se descubriría después, no estaba respaldada por documento alguno. Hoy se acepta que Cervantes nació el 29 de septiembre, festividad de San Miguel Arcángel, aunque fue bautizado el 9 de octubre.
Los resultados de la primera jornada fueron prometedores. Los libreros de Barcelona calcularon unos beneficios superiores en un 40% a los de un día corriente, y la recaudación llegó a las 15.000 pesetas. La celebración no habría prosperado sin la implicación activa de los profesionales del libro. En 1928, el ayuntamiento de Madrid dio permiso a los libreros para sacar los libros a la calle y establecer puntos de venta en la acera de sus locales. Esta iniciativa consiguió triplicar las ventas. Un año después, en 1929, las estrategias comerciales llevaron a establecer descuentos durante una semana completa.
Ese espíritu a la vez comercial y cultural fue el germen de algo mayor. La Feria del Libro de Madrid nació en 1933 gracias a Rafael Giménez Siles, profesor de Técnica Comercial del Libro en la Escuela de Librería de la Cámara del Libro de Madrid, quien la presentó como una idea de sus alumnos para acercar los libros y la lectura a la gente. Ese año, por primera vez, veinte editoriales madrileñas levantaron sus puestos a lo largo del Paseo de Recoletos, donde los ciudadanos podían acudir para descubrir las novedades editoriales y participar en las primeras lecturas de autores. El importe de los libros vendidos en aquella primera edición superó las 43.000 pesetas. La Feria de Madrid se ha convertido en uno de los escaparates más elocuentes de la evolución del Día del Libro. Desde su fundación, tan solo en ocho ocasiones ha faltado a su cita anual: la primera vez, por la Guerra Civil; la última, por la pandemia de COVID-19. En 1982 adoptó su nombre actual; ese año fue inaugurada por los Reyes de España y se inició la tradición de que un miembro de la familia real la presida.
II Feria del Libro de Madrid (mayo, 1934).
Fuente: Biblioteca Digital Hispánica / Biblioteca Nacional de España.
El cambio de fecha: del 7 de octubre al 23 de abril
La transición de octubre a abril no fue automática ni estuvo exenta de debate. En 1930, tras una polémica sobre si era preferible seguir conmemorando la supuesta fecha del nacimiento de Cervantes o la de su muerte —el 23 de abril, documentalmente establecida—, se acordó trasladar el Día del Libro a esta última. El cambio resultó ser un acierto. La nueva fecha coincidía con el aniversario de la muerte de otras grandes figuras literarias, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, y en Cataluña confluía con la festividad de Sant Jordi, cuando libros y rosas inundaban ya las calles de Barcelona. La primavera ofrecía sin duda un ambiente idóneo para las actividades al aire libre, y la unión entre el libro y la rosa quedó sellada de manera natural; hoy esta imagen es una de las más reconocibles de la celebración en todo el mundo.
El salto de escala llegó en 1995. El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores y presentado por el gobierno español a la UNESCO. Ese año se aprobó proclamar el 23 de abril como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. La iniciativa que había nacido en una cámara del libro barcelonesa pasaba así a tener proyección en más de cien países.
Desde entonces, la UNESCO designa anualmente una ciudad que durante un año lidera acciones de promoción de la lectura. Para 2026, la UNESCO ha designado a Rabat (Marruecos) como Capital Mundial del Libro, en reconocimiento a su compromiso con la literatura, la mejora de la situación de mujeres y jóvenes a través de la lectura, y la lucha contra el analfabetismo.
El papel de las bibliotecas
Desde el primer decreto, las bibliotecas han sido agentes activos de la celebración. El texto de 1926 contemplaba la instauración y ampliación de bibliotecas en toda España, así como el fomento de la lectura entre toda la población. Las diputaciones provinciales tenían la obligación de crear al menos una biblioteca popular en su territorio cada año en esa fecha.
Con el paso de las décadas, las bibliotecas han transformado su participación: de la simple adquisición de fondos a la organización de actividades propias, clubes de lectura, exposiciones, lecturas en voz alta y talleres. Hoy son, en muchos municipios, los principales animadores del Día del Libro, especialmente allí donde no existe una librería de proximidad.
La conmemoración del centenario se centra en fortalecer los ecosistemas del libro, fomentar la educación inclusiva y garantizar el acceso universal a la cultura para las próximas generaciones. Como parte de esa celebración, el Ministerio de Cultura ha convocado el Certamen de Relatos Vicente Clavel 2026, un homenaje al hombre que, hace exactamente un siglo, tuvo la idea de que los libros merecían su propio día.
Un siglo después, ese espíritu de sacar los libros a la calle sigue más vivo que nunca. Siguiendo esta estela, la biblioteca de nuestra Facultad se suma a los festejos. El próximo 23 de abril, te esperamos en el acceso a la biblioteca por la priera planta "pasadizo" para compartir lecturas y celebrar que, cien años después, el libro sigue siendo nuestro mejor aliado
Fuentes consultadas:
- Biblioteca Nacional de España — Primer Día del Libro (1926)
- Biblioteca Nacional de España — El Día del Libro nació en España
- DíadelLibro.eu — Orígenes
- Ministerio de Cultura — Libro, Lectura y Letras
- Wikipedia — Día Internacional del Libro
- Penguin Libros — El Día del Libro: de España al mundo
- Gaceta de Madrid nº 40 del 9 de febrero de 1926 (páginas 707 y 708), Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria,.
