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El nombre de la rosa de Jean-Jacques Annaud

Carlos Lombas Huerta 25 de Febrero de 2011 a las 13:01 h

Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír. Swami Sivananda

Bien sabemos que a muchas personas que aún nos rodean les molesta la risa. Ven en él que ríe, a un enemigo. La naturalidad con la que algunos nos reimos, sobre todo de nosotros mismos, les perturba.

 En El nombre de la rosa, Umberto Eco busca porqué en aquel monasterio, la risa, está prohibida y secuestrada. El tratado del que todos hablan y que desapareció  en plena Edad Media, la segunda parte de la Poética de Aristóteles, donde se alaba a está y también, los beneficios de la comedia, es la razón que utiliza su autor para investigar aquellos misteriosos asesinatos, y a la vez, poner en evidencia las diferentes corrientes entre la gran fe de Roma, al lado de la Inquisición, y las órdenes mendicantes, de espíritu puro.

 No queda tan lejos que una de las consignas a los censores del franquismo era: "que  no se admitiese ninguna alabanza de la risa, y que la comedia debía estar dentro de los parámetros morales de la cristianísima familia. Reír lleva a otros pecados".

 Adso de Melk  con ochenta años nos cuenta los acontecimientos que vivió cuando tenía dieciocho en la abadía y con ello, al relatarlos, los pone en orden. Las palabras le servirán para explicar, en su origen, su sentido, los lugares y los hechos con los que se van relacionando los habitantes, las ideas, la tiranía papal y las raíces etimológicas. El autor nos plantea que el libro es una transcripción de un antiguo códice del siglo XIV del éste, cuando Asdo de Melk fue abad.

 Se repiten los mismos defectos, que a lo largo de la historia han pervivido en las sociedades cerradas, regidas por decálogos, tales como la mentira, el lujurioso pensamiento, la codicia, una culpa constante, que en esos personajes tan creíbles, les conduce a graves agresiones.

 La biblioteca y su bibliotecario Jorge, la laberíntica arquitectura para acceder al secreto paraíso, el simbolismo sincrético, el sinfín de textos en latín, la adicción a todos las ramas de la sabiduría, o las propias costumbres de la baja Edad Media, entonan a coro, para componer los hechos, que lejos de ser maldiciones y presagios de anticristo,  amparan la vieja mano celosa, que limita el saber a las elites privilegiadas, y utiliza a los demás con siervos pecadores, a veces merecedores de torturas y muerte.

 Los personajes, con su veracidad, están sometidos tanto a las consecuencias de sus actos, tanto físicos como intelectuales y condicionados por lo que encierran sus acciones, haciendo que su vida encaje dentro de la época en la que está ambientada, con todos los elementos de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policiaca, la teología y alegoría narrativa, enmarañado de símbolos, donde su dios se presenta como la división de un todo en las horas litúrgicas.

 El libro que sirve de guión para los asesinatos es el Apocalipsis, como un apasionante misterio dentro de aquel laberinto ideológico degradado, que bajo la hipócrita supervisión franciscana, desde el atrio de la Inquisición, demolía, encarcelaba, torturaba y mataba toda línea que contraviniese al poder terrenal de la opípara iglesia católica. En la extralimitada avaricia intelectual de Jorge, el monje ciego, que domina todos los secretos, aparecen las debilidades que la soberbia adjunta a los grandes sabios y cada nuevo intento de los monjes por alcanzar el gran libro de Aristóteles, se ve ensombrecido por un asesinato tras otro.

Todos son sospechosos: el bibliotecario Malaquías, el horrendo Salvatore, el anciano ciego Jorge de Burgos, el mismo abad,... el diablo incluso, muestran indicios de culpabilidad, que a fray Guillermo le llevan a deducciones.

Durante siete días desde su llegada, se va extendiendo la trama detectivesca, balizada por su milimétrica observación, que al unísono toque de las siete trompetas del libro de san Juan, va refundiendo ideología renacentista y creencias antagónicas de las nuevas corrientes de fe, contra el receloso papado, dueño de los saberes y temeroso de su difusión.

Grandes personajes muy creíbles en el ambiente histórico donde se encuentran, desempeñando su vocación o su destino, propios de aquel oscurantismo y falso futuro, acompasando leyes  y vida cotidiana, con grandes párrafos en latín, idioma de una iglesia, que preservaba  en sus incunables, enseñanzas clásicas, para trasmitirla, en ausencia de la pronta imprenta.

Esta sociedad en la que vivimos ha creado un sistema de signos, múltiples, que se llaman lenguas, agrupados por zonas geográficas, que en el libro, le dan pie a Adso para indagar en las curiosidades etimológicas de la verborrea de aquellos habitantes, que al pie de la abadía, reinterpretaban el latín oído que sale de textos de la Biblia, en su mayor parte, como primera guía de la vida cristiana, y para sus ilustrados, de los escritos de Santo Tomás o Guillermo Ockham o Roger Bacon, en aquella transición de mentalidades.

En la posterior explicación que Umberto Eco da en Apostillas al nombre de la rosa, traduciendo los párrafos del latín y explicando las razones para escribir esta novela, nos llenamos de la erudición que nos faltaba cuando lo leemos, al imaginarnos en medio de aquel laboratorio insaciable de conocimiento, pero sin crímenes y como una guía de semiótica.

La creación de la novela, según el propio Eco, fue un largo ejercicio de listas de libros medievales, de sus lecturas, del examen de los tratados de arquitecturas y laberintos.

 Stat rosa pristina nomime, nomina nuda tenemos; de la rosa, efectivamente, no nos queda otra cosa que el nombre.

Esta trama detectivesca, que es el corazón de la novela, fue llevado al cine entresacando sus diálogos cinematográficos, para cuyo guión fueron necesarios rehacer los diecisiete borradores, convirtiéndose en una muy elaborada película.

 Dirigida por Jean Jacques Annaud en 1986, sigue la trama detectivesca de la novela, con una visión perfecta de la vida de la baja Edad Media en los monasterios cristianos,  sin olvidar que el pueblo pasa hambre, en medio de aquella opulencia eclesiástica; pugnado con el imperio por el dominio del poder de la fe; o los frentes heréticos y las revueltas del campo. Esta interpretada por Sean ConneryChristian SlaterHelmut QualtingerElya Baskin, Michael LonsdaleMichel Lonsdale, todos actores de diferentes nacionalidades.

Los espacios interiores donde se desarrolla la trama, nos muestran pasajes extraordinarios: desde la descripción de Adso de la portada de la iglesia, con su corte de demonios y condenados, el claustro, el scriptorium, la iglesia, el refectorio, la sala capitular y la hospedería o los exteriores, en especial la vida que en las horas de luz se vive en el patio, bajo la dirección  de fotografía de Tonino Delli Colli, que llena de luz las tinieblas de las abadías y los diálogos cinematográficos. 

Es un memorándum de economía, de hábitos religiosos, de cultura, de arte y ciencia, de política represiva, con una ambientación extraordinaria y una fantástica producción, un vestuario perfecto y la música emocionante de Horner. Todo con gran realismo, para  mostrarnos aquel manejo de la espiritualidad como negocio.

 Se han hecho sobre el libro un juego de mesa que se llama El misterio de la abadía y otro de ordenador basado en los planos de Umberto Eco, que se llama Los crímenes de la abadía. Hay una versión extendida de la película, que tiene algunas escenas más que en su estreno.

 Umberto Eco nació en Alessandria , Italia en 1932, escritor y semiólogo italiano, es conocido tanto por su labor ensayística y filosófica como por sus novelas históricas, varias de las cuales, como El nombre de la rosa. Catedrático de Semiología en la Universidad de Bolonia, Eco estudió en Turín y publicó varios ensayos y artículos que le fueron dando prestigio académico, siendo el más famoso de ellos Apocalípticos e integrados. Como narrador dio el salto a la fama gracias a El nombre de la rosa, obra que fue adaptada al cine en 1986, y que se convirtió en un auténtico superventas.

Eco ha alternado su producción de ensayo con la narrativa, obteniendo alternancias como Los límites de la interpretación, El péndulo de Foucault, Cinco escritos morales, La isla del día de antes o Baudolino. Tras su novela autobiográfica de 2004, La misteriosa llama de la Reina Loana, volvió a tratar una narrativa más orientada a la ficción con El cementerio de Praga (2010).

Eco ha recibido numerosos premios y honores a lo largo de su carrera académica y literaria, entre los que habría que destacar galardones como el Príncipe de Asturias de Comunicación e Humanidades y la Orden de Caballero de la Legión de Honor francesa.

 Jean Jacques Annaud nacio en 1943 en Draveil, Francia, director francés que se fogueó en el oficio a través de infinidad de películas de entrenamiento militar y films comerciales  para la televisión. Debutó en el largometraje con Negro y blanco en color(1976), divertida parodia del chauvinismo francés, premiada por la Academia de Hollywood a Mejor Película Extranjera. A través de sus películas se preocupó por ir más allá que cualquier otro director en lo que a ambientación y originalidad de temas se refiere. De esta manera En busca del del Fuego de 1981, fue un hito en el cine de prehistoria, y luego se atrevió a adaptar el libro de Umberto Eco El Nombre de la Rosa y hasta hizo protagonista  a un oso, en  El Oso de 1989.

Todas estas películas le reportaron premios "César" de la Academia francesa. Más tarde adaptó una polémica novela de Marguerite Duras, El Amante en 1992 y experimentó con la tecnología IMAX para el mediometraje en 3D Las alas del coraje en1995. En los últimos años se destacó en el género bélico con Enemigo a las puertas en2001, tenso relato ambientado en el frente de Stalingrado durante la II Guerra Mundial. Con Dos hermanos en 2004 sus protagonistas son dos tigres hermanos. En Su majestad Minor de 2007 se adentra en la comedia mitológica.

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