Ferdinach von Schirach, reputado jurista alemán, nacido en Múnich en 1964, ejerce desde 1994 como abogado defensor penalista en Berlín. Crímenes (Salamandra, 2011) es su primera obra literaria cuyo contenido es una serie de relatos que versan sobre lo que él tan bien conoce. Su comienzo como escritor ha sido de lo más brillante: obtuvo el Premio Kleist y ha merecido grandes elogios de la crítica.
Sus relatos muestran un mundo donde los delincuentes son tratados con humanidad, como expresa en el prólogo: "La mayoría de las cosas son complicadas, y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo"
Estamos acostumbrados a considerar al delincuente como "no persona", como alguien que por naturaleza o por circunstancias acaecidas, pierde el norte y se vuelve "malo". Pero no es así, los delitos son cometidos por personas. Es lo humano lo que se destaca en este libro (quizá es por eso por lo que el título es el que es y no "Criminales").
Hay una película y una serie de televisión que tratan sobre esta particular. La película es Pulp Fiction, dirigida por Quentin Tarantino, en la que a los criminales se les retrata como gente corriente, con sus debilidades, afectos, odios..., cuyo "trabajo" es el de matar. Mientras perpetran el crimen, entre ellos hablan sobre temas baladíes y cotidianos. Los Soprano es una serie de culto para muchos televidentes, entre los que me incluyo, que se basa en la vida de un mafioso y su entorno. El personaje principal es el jefe de la "familia" (sanguínea o laboral) al que se le describe de manera tan hogareña, entrañable y tan cercano al mundo real que le rodea; cuesta creer que es un criminal, y que él, como manifestará a su psicoanalista, se considera un soldado defensor de la "familia" de la que es el responsable principal.
Lo humano es filosofía. Ortega y Gasset habla del "yo y mis circunstancias". Y de esto se trata, de desentrañar las circunstancias que llevan a perpetrar el delito y, al mismo tiempo, conocer al yo. Los abogados defensores, junto con todo el aparato judicial, tienen la obligación de desentrañar las circunstancias e introducirse en el yo personal del acusado para así llegar a la máxima objetividad posible y eximir o culpar al delincuente. Y Schirach sabe trasmitir esta premisa orteguiana de manera magistral.
Hace poco asistí a una conferencia sobre Nietzsche y el arte, hubo una frase que me impactó: "lo injusto" da lugar a "lo sublime", y una parte de lo que es sublime en el hombre es su expresión artística. La reflexión que hago del conjunto de estas dos palabras, de por sí antagónicas, es que el delito, que es injusto, ha gestado un obra literaria, expresión de lo sublime en el hombre.
Ninguno de los 11 relatos que componen el libro se parece entre sí. Unidos por un mismo leitmotiv proporcionado por el abogado defensor de cada caso, éste no juzga a sus defendidos, sino que los trata como seres humanos, con sus fracasos, debilidades, grandezas y culpas, y el propio crimen que cometen da lugar a la aparición del asombro y la sorpresa: "Lo inaudito", que sólo lo proporciona la vida misma. El autor lo sabe transmitir de manera admirable.
De prosa sencilla y concisa, sin rebuscada terminología leguleya, uno se sumerge con delectación desde su primer relato hasta el último. Aunque desearía hablar de cada relato, y de lo que ha significado para mí, no lo voy a hacer, sería quitar el placer de descubrir lo que cada lector pueda sentir mientras se adentra lentamente en su lectura. Cada lector es el que debe sacar sus propias conclusiones. Y si nos juntamos algunos de los que ya los hemos leído de seguro que seguiremos gozando al intercambiar nuestras impresiones personales.
Gracias Bea por recomendarme el libro.