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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 24 de mayo de 2022

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Poemas y cantares

Algunas poesias agavilladas en el tiempo pasado

 

 

 

 

 

 

 

 

POEMAS Y CANTARES,

RECUERDOS Y AÑORANZAS,

VESTIGIOS DEL PASADO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POR

 

ANTONIO BASCONES MARTINEZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Consuelo, mi compañera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ese escapar del presente,

huir de nuestro devenir,

aletear de la gaviota errante

posada junto a la roca.

Mi cuerpo en la arena,

bajo un sol eterno,

cubierto de finos granos

en la mañana de Mayo.

Ese sentir del tiempo que no pasa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A LA CIUDAD DE LIRIA

 

 

Bajo absides y dovelas

arrancando con sus notas,

de las piedras los recuerdos

y de las manos sus aplausos,

salmodiando con su música

en la noche de Liria

fiel testigo de la historia.

 

Cuando muera querría,

que estas notas se esparcieran

por mi tumba,

y así quizás perviva

y con eso yo no muera.

 

Sentir el efluvio del deseo

parando las horas decadentes

del recuerdo y del presente,

en que se funden

por amor de un casual

la música y la muerte.

 

 

Valencia, a 30 de octubre de 1.980

 

 

 

 

 

 

 

ESTRUCTURA DE HORMIGON

 

Ingente mole que al cielo

tu orgullo de estructura alzas,

prueba irrefutable

de tu soberbio poder

 

Uno junto a otro

edificios agolpados al unísono

se levantan al firmamento

Inhiestos, desafiantes, estilizados.

 

Estampa que es piedra sobre piedra,

piso sobre piso, ribetados

en la cúspide, por el deseo

de tocar el cielo.

 

El hombre en su ciego afán,

quiere llegar arriba,

dar la mano a Dios,

sin comprender o imposible de su deseo.

 

Vigilando, avizorando el hormigón desafiante,

se levanta la estatua,

con el brazo hacia arriba,

en señal de libertad y amistad.

 

 

 

 

 

 

 

Llegaron a este país los inmigrantes,

buscando un trabajo,

con el sudor de su esfuerzo

levantaron el imperio.

 

Hoy, nadie se acuerda de tanto sudor,

de tantas lagrimas y sangre

que derramaron al venir

a este país, buscando pan

 

Caminaba lentamente

por el asfalto de la quinta.

los edificios eran la cinta

que atenazaban a la gente.

 

Sentí la imperiosa necesidad

de mirar al cielo

y no lo ví, sentí mareo

ante tanta temeridad.

 

No había cielo, no había nubes,

la ciudad era un bloque de cemento

triste fue el pensamiento,

ante la ausencia de

 

Nadie cantaba a un pájaro,

nadie pensaba en las flores

nadie tenía amores

para ellos, esto era raro.

 

 

 

 

Pobre desdichado ciudadano

que vives prisionero.

Dime ¿no vive le marinero

mucho menos atormentado?

 

Este, canta al mar bravío,

a las nubes y a la brisa

a las olas y a la risa,

solo piensa en el amorio.

 

Quien es en verdad el libre

aquel que vive entre el humo

de los coches

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL VIAJE

 

Llegó por fin el día,

aquel de la partida,

con el alma transida

por el dolor, me fui a la amanecida

 

El cielo estaba nuboso,

los  pájaros no repiqueteaban,

ni tan siquiera volaban,

era todo un silencio hermoso.

 

Con mi ropa en la maleta

con el silencio en la boca,

con el agua en la roca

me alejaba por la cuneta.

 

Se veía tu mano,

agitarse suavemente

poco a poco, lentamente,

se perdía en el llano.

 

Aquello fue una despedida

un adios, un hasta luego,

no se si volveré con espliego

de lo que hoy es una huida.

 

 

 

 

 

 

EL GOLPE

 

El golpe es la señal,

de un camino equivocado,

avanzas despistado,

y te encuentras con el mal.

 

En la vida no se puede

ir con la verdad por delante,

y decirla en un instante

aunque creas que se puede.

 

Se deber ser consciente,

de que nada es verdad,

sino solo relatividad,

y por ello consecuente.

 

Es por eso que adular,

es bueno y deseado,

y lo contrario es odiado,

como la mancha del lunar.

 

Saber mentir es mejor,

si quieres en la vida mendrar,

pues no podrás olvidar,

que se consigue el favor.

 

Si quieres prosperar

miente y adula

y con ello estimulas

a  la gente del lugar.

 

 

 

Cuando se acerca el otoño,

en el declinar del verano

comenzará una nueva etapa

en la historia odontológica.

 

El congreso ya viene,

tantos años esperando

cuantas horas de trabajo

sacrificados y sinsabores

esfuerzos quizá olvidados,

nunca agradecidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El largo transcurrir se interrumpe

un breve instante, un momento

y, en este caminar lento,

el Congreso interrumpe.

 

Esta es la oportunidad hermanada

de encontrarnos mutuamente

y sentir solemnemente

a esta insigne parada

 

No pongamos el veto,

olvidemos rencillas y sinsabores

y hagamos los honores

a los que nos precedieron en el reto.

 

En nuestra eterna singladura,

en este tedioso devenir,

en el constante ir y venir

solo importa la Ciencia pura.

 

Sin menosprecio y menoscabo

de los que nos sucederán en la historia

nosotros hoy, en esta lid amatoria

lucharemos por el momento esperado.

 

Estamos en el fiel de la balanza

es una circunstancia sutil,

queremos ganar la lid,

lo decimos con esperanza.

 

 

 

 

 

La tarde ya declina,

renace el otoño,

quedan solos el oso y el madroño,

el Congreso ya termina.

 

Solo nos queda la prebenda

de un trabajo ya pasado,

de un esfuerzo quizás olvidado,

de un amigo en nuestra agenda.

 

 

  1. Bascones Martinez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde mi terraza

pude ver en la negra noche

el ala de un cuervo

y oír el grito del muerto

en la cercana maleza.

 

Se oía a lo lejos

el campanilleo constante

el teñir de la campana

testigo de excepción

de la vida que se fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde mi ventana y tras los cristales

al resguardo de impertinentes miradas,

veo a la gente pasar.

Unos con prisa, otros sin ella

pero todos de uno a otro lado.

Un día morirán y nadie se acordará

de que con prisa fueron aquella vez.

Desde mi ventana veo las parejas pasar.

Quisiera en este instante el tiempo parar

quisiera siempre recordar

aquellas gentes de uno a otro lado pasar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Silencio, el aire se detiene un instante,

solo se oye el breve campanilleo

de la vaca, que pesadamente

sube por la calle.

 

Gustaba de ponerme bajo aquel árbol,

junto a su pesado tronco,

cuya sombra era descanso

en aquel quemante estío.

 

Veía desde allí

subir y bajar gente,

unos con prisa, otros sin ella,

pero todos con la vista fija,

algo tenían que hacer.

 

El tiempo es impreciso, intangible,

es algo que se tiene y que se pierde,

que se gasta y que se olvida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay momentos fértiles

y días estériles,

en que uno no escribe

a pesar de sujetar con fuerza

el lápiz entre los dedos.

 

Las palabras se quedan muertas

al nacer de su boca

y las miradas no reflejan

sino la muerte del poeta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Míseros del mundo, pobres, vagabundos,

solitarios y errantes,

tullidos, abandonados de la suerte,

enfermos llagados,

borrachos, drogadictos,

desperdigados en las negras esquinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se oía el silencio

de una noche de verano,

salmodiada por la cigarra

en el matojo y el bisbeo nocturno

de los que no duermen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS EMIGRANTES

 

Sin rumbo y con pena,

dejan su tierra.

Un día, al amanecer inician

el camino que les llevará lejos.

 

Trabajan hora tras hora,

sin descanso ni reposo,

por ahorrar algún dinero

con que retornar a su patria.

 

Hacinados y amontonados,

en viejos barrancones malviven

con la ilusión de una vuelta

que tal vez no llegará

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TU BOCA ES......

 

Tu boca es la puerta de entrada

de tu alma adormecida,

al atardecer o a la amanecida

besaré los labios de mi amada.

 

Labios gruesos, voluptuosos, temblorosos,

que ocultan el blanco nacar

de tus dientes, la suave brisa de la mar,

el aire triste de tus lloros.

 

Cuando te miro te veo

incisivos de coral,

me imagino el ramo del zarzal

cuando los labios te selló.

 

Al amarte oigo el quejido

que mis labios en tu boca deshoja,

aprieto con fuerza y sangre roja

brota junto al suspiro.

 

Es la llama enardecida

que en tus ojos alborea,

es la fuerza de la marea

que me abrió la herida.

 

Tu boca es el testigo

de tu mente atormentada,

de tu sonrisa ya olvidada,

de lo que callé y hoy te digo.

 

EL ROSTRO

 

Me cautivaste desde la primera vez

que te vi en la montaña,

junto al riachuelo que bordeaba

su ladera.

 

El pelo caía sobre tus hombros,

casi hasta la cintura,

esparciéndose por tu espalda desnuda.

 

El vientrecillo me hizo mirarte,

salías en ese momento del agua,

caían gotas por tu piel

sonrosada, tersa, temblorosa...

 

Te secaste al sol.

 

Los pajarillos revoloteaban por doquier,

ninguno se posaba,

todos pasaban y pasaban.

 

No dijiste cuenta de mi presencia,

hasta que pisé la hojarasca,

todo crujió entonces

y eso fue lo que te despertó.

 

Tu desnudez era limpia,

tu cuerpo tendenciosos,

tu candidez virginal

y tu mirada evasiva.

 

 

Fue en ese instante,

que te mire a la cara.

Fue en ese momento,

que te vi una sonrisa.

 

Mi amor inundó,

desparramase por todas partes.

Te hice feliz,

así lo quise.

Me hiciste hombre,

 eso creíste

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PASADO

 

Pasado que se fue

momentos ya olvidados,

recuerdos que estimulan

mi pena del presente.

 

Pasan las horas y minutos,

instantes y segundos,

la vida trascurre

y el tiempo no se para.

 

Andando por el camino,

volviendo la cabeza,

marchamos al final,

que impasible nos espera.

 

Una hora son minutos,

un minutos son segundos,

los segundos son vivencias,

de este constante devenir.

 

Soñamos despiertos,

morimos soñando,

y al fin y al cabo

la vida es sueño.

 

La mujer recuerda

sus amores ya olvidados,

sus entregas ya marchitas,

sus pesares amorosos.

 

 

El hombre, sin embargo,

acude a su pasado,

buscando un consuelo

de su vano caminar.

 

Todos por supuesto

vamos al unísono,

con prisa y sin mesura,

con recuerdos recordados.

 

Es el pasado, el

tiempo mejor vivido.

Es el presente, el

tiempo más recordado.

 

Las alas de los pájaros,

el vuelo de gaviotas,

los negros nubarrones,

se olvidan fácilmente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIDA

 

Vida que se va, vida que se viene,

muerte y vida, sol y fuego,

lento cimbrear de la mies,

suave brisa de la mar.

 

Hojas que se caen,

otoño que adormece,

calla su silencio,

borra su ternura.

 

Viento que acaricia,

que estimula la epidermis,

que alborota los cabellos,

que choca contra el muro.

 

Monte y mar, campo y agua,

rabioso verde, reberverante azul,

salpicado de fuego,

sabor salado.

 

Dulce amor de mis olas,

tenue acariciar de la arena,

imagen de la vida

en continuo ir y venir.

 

 

 

 

 

 

 

RECUERDO AQUEL DIA

 

Recuerdo aquel día

que te conocí en el campo,

recuerdo también tu canto

y lo que me parecía.

 

Estabas junto al claro,

donde el corzo salta y corre,

donde el manto de la noche,

nos envuelve sin reparo.

 

El agua que brotaba,

de un manantial cercano,

me salpicaba la mano

y tu amor, de mi amor, se inundaba

 

Se oía tu silencio,

se veía la espesura,

de tu boca casi muda,

de tus labios indecisos.

 

Te amé con mi pensamiento,

con mis manos u mi arado,

fui para ti el amado,

que te besaba sangriento.

 

Esa noche se oyó el canto

de tu boca y de la mía,

la tuya me pedía,

a mis labios ser su manto.

 

Pasó la noche, llegó el día,

las estrellas desaparecieron,

los gallos amanecieron,

y tu tristeza inundó el alma mía.

 

Me fui como vine,

con silencio y con mesura,

siempre recordaré tu hermosura

¿No te pasa a ti lo mismo, dime?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL FINAL

 

Nuestra mirada se cruzó,

se hizo un silencio.

Afuera se oía el repiqueteo

del agua en el pavimento.

 

Sus pupilas temblaban,

temblaban sus labios también.

Su mano fría, helada

gélido su corazón, muerto.

 

Apagose la llama

de este amor insostenible,

de este alma atormentada,

de este cuerpo tendencioso.

 

Se abrió la puerta,

y me invadió la noche.

Me mojé el cuerpo

y ni me di cuenta.

 

Por las solitarias calles,

anduve vagando,

por las tristes callejas,

paseando.

 

Pensaba en ella,

pensaba en mi.

Quise terminar la vida

y empezar la muerte

 

 

El agua a torrentes

caía sobre el río.

La negra noche

me hizo reír.

 

No recordé más.

Desperté en mi cama,

entre un mar

de sudor y sábanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MELANCOLIA

 

Suave luz de melancolía,

lento palpitar de mi amor,

negra noche de terror,

preludio de la amanecida.

 

Aquella noche la tenía,

la anterior también la tuve,

el cielo sin la nube

es la noche sin el día.

 

Me acuerdo sin embargo,

de lo larga que es la noche,

de lo triste que es el coche,

del amor que es siempre amargo.

 

Amargura y ternura se entremezclan,

alegría y tristeza se entrelazan,

estas son cosas que ocurren,

estas son cosas que pasan.

 

El árbol es el camino,

lo que la vida al presente,

cuando la tienes en la mente,

te embriaga como el vino.

 

 

 

 

 

 

EL MAR Y EL SOLITARIO

 

Ese romper sonoro,

ese chocar en vano,

ese batir de alas,

esa soledad incomprendida.

 

Espumas y burbujas,

impulsos violentos de fuerza demoledora,

vano frenesí de donde brotan

deseos incontrolados.

 

Espléndida majestuosidad

que ora ataca, ora implora,

la exuberante naturaleza

que yo añoro.

 

Silencio y mar,

aire y viento,

agua y roca,

sabor salado de mi boca.

 

Yérguese soberbia esa mole,

bajo el cielo azul-verdoso,

arrancando violentas notas,

las olas al coloso.

 

Mi alma sencilla y ruda

no comprendía,

ese vano romper de noche y día

ese fluir constante de lucha y vida.

 

 

 

Vanos pensamientos de un futuro,

suaves melodías de un pasado,

¿Por qué si soy sincero

añoré la soledad de este presente?

 

Llegó la noche, pasó el día,

el ocaso se fue, se hizo sombra

y yo seguí allí, pensando y pensando

la vida de un mañana, el amor de un presente.

 

De sombras se invadió mi alma

y sentí renacer de calma.

¿Por qué esta soledad que me invadía?

¿Por qué llegó la noche y se fue el día?

 

El sol salió. Brilló la luz.

El agua lanzase en un intento,

de agarrar la vida, de esperar la muerte

y, mi corazón solitario, corrió su suerte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA DESPEDIDA

 

Es mi canción desesperada,

un intento de ahogar en sollozos,

los tristes despojos

de mi alma descuartizada.

 

Es mi único anhelo sin esperanza

de esta soledad incomprendida,

y quién sabe, si mi alma será invadida,

alguna vez en tu añoranza.

 

Es mi lamento postrero

el que mi alma escapa rutilante,

y si algún día llegase a amarte

no creas por ello que te espero.

 

Es un momento, es un instante,

el que pasó por mi mente,

pero ya mi alma nada siente

al besarte.

 

Es un suspiro, es un gemido,

el que de mis labios brotó,

más nadie lo sintió

sino yo, que fui el herido.

 

Por eso ahora yo te pido

que no sigamos el camino,

es la suerte, es el sino,

pues de lo que soy, nada he sido.

 

LA SIESTA

 

Dormido junto al mar

estuve aquel día,

oyendo sin cesar,

las olas de melancolía.

 

Con la pálida luz mortecina,

que en aquel momento

se extendía en la colina,

deje vagar mi pensamiento.

 

La alegría de la gente al pasear,

el silencio de mi pensar,

el ir y venir del caminar,

los árboles de tu pinar.

Son recuerdos que me ahogan.

 

La tristeza que me embarga

es todo lo que me rodea.

El silencio de mi alma

y el batir de la marea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A TUS OJOS

 

Ojos tristes y hermosos

que al mirar quedáis parados,

¿Por qué al estar callados

parecéis a la ves, tan amorosos?

 

Ojos negros y verdosos,

no me importa el color,

solo quiero de vosotros el amor,

que yo espero, ansioso.

 

Ojos que sois espejo,

de vuestro corazón amante

¿por qué me quedo perplejo,

cuando al mirar os imploro,

al menos un instante,

que por mi no os empañéis de lloro?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SON ESTOS MIS VERSOS

 

Son estos mis versos,

los que salen a borbotones de mi alma.

Son estos mis deseos,

los que sujeto con fuerza en mi corazón.

 

Aquellos días que estuve

junto a tu lecho,

son recuerdos que me ahogan,

son ideas que me explotan.

 

Tu palidez cadavérica,

era el prólogo de la muerte,

era el manto de tu cuerpo,

era la blancura de la nieve.

 

Minuto a minuto

la vida se escapaba,

segundo a segundo

la llama se apagaba.

 

Te miré a los ojos,

te miré a los labios,

los primeros se cerraban,

los segundos no temblaban.

 

Tu mano se crispaba

en las sábanas sudorosas,

en mi mano temblorosa,

en mis dedos tremulantes.

 

 

Te fuiste como viniste,

como gacela la viento,

como corzo solitario,

como nube algodonosa.

 

Exalaste un suspiro,

imploraste mi perdón.

Son estos mis versos,

los que salen a borbotones de mi alma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AÑORO EL AMOR DE TU PUREZA

 

Añoro el amor de tu pureza,

quiero revivir el destello de tu luz.

Me inundaste un día

y hoy me siento otro hombre.

 

Fuiste para mi, un tormento,

galopamos juntos en la llanura,

corrimos nuestra suerte,

y ya hoy, me has olvidado.

 

Aquello que fue, es hoy pasado,

aquello que es, mañana será olvidado,

lo que será, también se perderá

lo que nunca se pierde, es el tiempo.

 

Ma acuerdo todavía de la barca,

de las olas y del viento,

de la playa y de la arena,

de las rocas y del cierzo.

 

Corrías como una gacela,

con el pelo alborotado,

con tus labios silenciosos,

con tus ojos azabaches.

 

Vestí de besos tu delgado cuerpo,

tus rincones y recovecos,

los oscuros nubarrones,

nos miraban impasibles.

 

 

Nuestra veloz carrera,

terminó en un instante,

o al menos eso sentía yo,

cuando al besarme, te marchaste.

 

Fuiste caminando, sin volver

la vista atrás.

Fuiste hacia las rocas

que están junto a las olas.

 

La negra noche te abrazó,

desapareciste en un momento.

Todavía recuerdo aquel lugar,

aquellas rocas y aquella playa.

 

Ahora vuelvo de cuando en cuando,

esté triste o esté contento,

regreso en los momentos,

en que te añoro y te recuerdo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AMORES

 

Amores perdidos,

recuerdos del pasado,

ilusiones del presente.

 

Rubios cabellos, suaves caderas,

pechos tensos, ombligos redondos,

salpicados en mis huellas.

 

Besos robados a la oscuridad,

suaves caricias, blancas miradas,

manos entrelazadas de amor y fuego.

 

Lento caminar, monótono acompasar,

manto negro de la noche,

cielo estrellado, luna redonda,

amores encontrados y olvidados.

 

Labios temblorosos, grandes,

voluptuosos,

labios rojos, rojos labios,

unidos a los míos

en éxtasis amoroso.

 

Breve recuerdo que fue,

de un minuto robado al tiempo,

de un instante ya olvidado,

de un segundo ya pasado.

 

 

 

 

Suave melancolía que fue

el contacto de mi piel

con tu ansia de mi amor.

 

Te descubrí un día

junto a la roca,

bañada por el sol,

 acariciada por el agua.

 

Presentí junto a mi

tu lento palpitar, acorde

con la suave cadencia de las olas,

con la intensa fragancia de la mar.

 

Esa tarde acaricié tu pelo,

tu pubis silencioso,

tus labios temblorosos.

 

Traspasé con mi arado

el terreno que era vedado,

deje la semilla del labriego,

y huí lejos, lejos de tu mirada.

 

Te olvidé al instante,

fuiste el descanso del amante,

fuiste el amor tormentoso

de una tarde  de verano

 

 

 

 

 

ENTREGA

 

Entrega es dar y no recibir,

es ofrecer y no aceptar,

es el amor voluptuoso

es la amistad trascendente.

 

La mujer se entrega al hombre,

este a ella,

el amigo al amigo,

el padre al hijo.

 

Las olas se entregan en la playa,

la gaviota al cielo,

el árbol a la tierra

y el muerto al cementerio.

 

Entrega es todo,

es la vida  y la muerte,

es la sombra y el cuerpo

el espacio y firmamento.

 

La negra noche se entrega al día,

este a aquella,

las estrellas a su cielo

y el hombre a su dinero.

 

 

 

 

 

 

 

SON ESTOS MIS VERSOS

 

Son estos mis versos,

los que salen a borbotones de mi alma..

Son estos mis deseos,

los que sujeto con fuerza en mi corazón.

 

Voy por el mundo,

triste y solitario.

No pido a nadie nada

y a ninguno le doy nada.

 

Triste es mi caminar,

enfermedades son mis pensamientos,

por eso, cuando de la gente lejos estoy,

mi corazón late mejor.

 

Amo la soledad, la gentes me hastía,

Envidias, bajezas, orgullos mal entendidos,

robos, desenfrenos, estupideces,

esto es lo que de ellos no quiero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL RIO

 

Soy como el río que avanza

por caminos y veredas,

por vericuetos y entresijos,

acariciando la tierra.

 

Mis manos son el río,

que recorre tus rincones,

buscando una respuesta,

a mi triste envejecer.

 

El agua del torrente

se esparce por doquier,

y mi amor en un instante,

se desborda al renacer.

 

Me miras fijamente,

como si estuvieras olvidada,

tus ojos callan tu silencio,

y mis labios mi tormento.

 

Siempre quise recordarte

como te recuerdo ahora,

como tus manos sobre mi alma,

comos tus ojos sobre mi corazón.

 

 

 

 

 

 

 

LA SIESTA

 

Dormido junto al mar,

estuve aquel día,

oyendo sin cesar,

el batir de olas, que no languidecía.

 

A la pálida luz mortecina,

que en aquel momento

se extendía en la colina,

pude ver lo que ya no siento.

 

La alegría de la gente al pasear,

el silencio que tenía al pensar,

el ir y venir del caminar,

los árboles de mi pinar.

 

La tristeza que me embargaba

era todo lo que me rodeaba,

y lo que  a esta playa me ataba,

era lo que espantaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CANTO DE AMOR

 

Cantemos de una ninfa su belleza,

y aspiremos el perfume de una flor.

Cantemos al son de una lira el amor,

y unamos a estas gracias su pureza.

Su piel suave cual pétalo de rosa,

su cabello semeja al resplandor,

que oculta el horizonte , más con ardor,

que con pasión infecunda y hermosa.

Por dientes las perlas, por labios el coral,

son sus lucientes ojos dos estrellas,

en el orbe de una playa natural,

semejando dos veloces centellas,

en el vasto firmamento boreal.

¿No oyes en mi corazón las querellas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI ALMA ESTA ALEGRE

 

Mi alma está alegre

cuando el mar se agita.

Las olas se expanden

en rizos de espuma.

 

Suavemente, silenciosamente,

el agua acaricia la roca,

se rompe con fuerza

en finas gotas.

 

La eterna lucha

de la mar y de la roca,

rompiendo la dureza

de la mole pedregrosa.

 

Una y otra vez, al coloso

las olas arrancan

jirones de piedra, retazos graníticos,

limando asperezas.

 

Imperturbable, impertérrita,

la roza se alza íntima,

defendiendo la dureza de su alma.

 

¿Tiene alma la roca

cuando las olas se estrellan

una y otra vez

hasta el tiempo infinito?

 

Mi alma esta alegre

cuando la mar se agita

TENGO ALMA DE POETA

 

Tengo alma de poeta,

mi corazón no se altera

sino es para amar en la maleza

o para cantar en la tierra.

 

Canto a la luna en la negra noche,

canto a la blancura de la nieve,

al agua canto cuando llueve,

en todas partes canto con derroche.

 

Siempre tengo un vaso de vino

junto a mis laudes,

por si mi puerta acudes

con la fuerza del torbellino.

 

En mi mesa preparado,

tengo la tristeza del que implora,

y la alegría del que llora,

con el corazón traspasado.

 

Soy alma llanera

que bebe la vida a borbotones,

no canto en los salones,

solo canto en la cordillera.

 

Mi espíritu altivo,

pleno de vida y libertad,

desgrana los versos de un racimo

de poemas, que cantan la verdad.

 

 

Por la noche canto a la vida,

por el día canto a la muerte,

y en mi boca no hay saliva,

para cantar más fuerte.

 

En el monte está la encina

y en el barco en la mar bravía,

la ambición está en la mina

y la muerte en la agonía.

 

Avizora el lobo errante

en el monte solitario,

y la cigüeña trashumante,

recostada al campanario.

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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