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Viernes, 14 de mayo de 2021

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El precario estado del sector de la peluquería debido al COVID

Foto vía DonAfeitado.es

El oficio del peluquero es de los más antiguos del mundo. Una de las bases principales del oficio son la creatividad y la pasión. Debido a las últimas tecnologías, este sector se ha ido reinventado años tras años.

Pero el gran bache llega en el mes de marzo de 2020, momento en el que se declara el estado de emergencia por el COVID-19 como un intento de frenar el avance de la enfermedad.

En un primer momento, el gobierno decretó que estos centros se mantendrían abiertos. Sin embargo, debido a la implantación de medidas cada vez más restrictivas, aforos limitados, entre otras, el número de clientes se ha reducido de manera importante. Todo esto ha supuesto la desaparición de muchos establecimientos relacionados.

Son muchos expertos los que auguran que lo peor todavía está por venir.

Las cifras de pérdidas del sector que nos ponen los pelos de punta

Este sector llegó a facturar antes de la pandemia en torno a los 3500 millones de euros anuales. La situación cambió el año pasado, con unas cifras que apenas llegan al 70% de la cantidad anterior.

Se calcula que el retroceso de las cifras del sector en 2020 en comparación con 2019 es de un 27,5% (según establece un estudio llevado a cabo por el Observatorio Sectorial DBK de Informa).

Un alto porcentaje de las peluquerías y centros de belleza están perdiendo dinero

El sector de la peluquería y estética es más rentable que nunca. Alrededor de un 30% de los profesionales que se dedican al mismo pierden dinero, y en los próximos meses estaríamos hablando de una situación insostenible que llevaría irremediablemente al cese.

STANPA (acrónimo de Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética), cifra la cantidad de salones de belleza en nuestro país en 51.911. Si hacemos los cálculos pertinentes, tendríamos uno de estos salones por cada 900 habitantes. Prácticamente, cualquier tipo de municipio mediano cuenta con uno de estos negocios (de los mismos, la mayoría han sido montados por autónomos).

Este sector no pasaba por su mejor momento en los años anteriores a 2016, pero ese año supuso un cambio de inflexión hasta llegara a 2021.

Los centros que peor lo están pasando son los lowcost; en los mismos, un corte de pelo podría costar entorno a los 5€ y teñirlo podría estar entre los 12-16€, lo que supone una clara diferencia entre lo que costaría el mismo servicio en una peluquería tradicional.

Estos negocios no solo no son sostenibles por sí mismos, sino que tampoco permiten generar empleo, por lo que no aportarán beneficios al país. Así de duras han sido las palabras del cofundador de Hombre Actual, Alfredo Domínguez.

También a declarado que estos servicios de peluquería se llevan a cabo por personas que no tienen la experiencia que deberían tener, que hasta fomentan la competencia desleal y el intrusismo.

La especialización: el nuevo camino que deben marcarse las peluquerías

Los salones de peluquería saben lo que se les viene encima y empiezan a desmarcarse de los negocios de siempre multiplicando su oferta de servicios. Además de cortar o teñir el pelo, también ofrecen servicio de maquillaje, de hacer las pestañas, estética facial, manicura, entre otros.

Es curioso como algunos centros ofrecen servicios combinados que no podrían ser más diferentes: como las peluquerías que también son establecimientos de tatuadores.

Es innegable que algo está cambiando desde hace algunos años, pero el COVID-19 ha sido el detonante que ha empujado a los propietarios de este tipo de negocio a pensar diferente, a encontrar una forma de permanecer a flote mientras pasa la tormenta.

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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