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Miércoles, 6 de julio de 2022

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Situación de cruceros post Pandemia

El sector de los cruceros experimentó un boom durante años. Luego llegó la pandemia del COVID-19, el distanciamiento social y el cierre de los viajes. ¿Podrá el sector recuperarse este año y qué cambios se prevén a largo plazo?

El año 2020 supuso la paralización total del sector de los cruceros. El negocio había estado en auge durante años: más pasajeros, barcos cada vez más nuevos y más grandes. Entonces llegó el COVID-19. Desde entonces, la mayoría de los 400 cruceros que se calcula que hay en el mundo están anclados. Los modelos más antiguos se vendieron o desecharon para ahorrar costes, ya que el mantenimiento de los cruceros es caro y los ingresos de las compañías fueron casi nulos durante meses. El sector de los cruceros sufrió pérdidas multimillonarias; el grupo de viajes TUI habló de un "año catastrófico". Sólo en Europa, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, se han perdido más de 200.000 puestos de trabajo que dependen directa o indirectamente del sector desde marzo de 2020. Decenas de miles de empleados siguen trabajando con horarios reducidos.

Las compañías de cruceros siguen en el punto de partida, pero son algo más optimistas en cuanto a poder volver a izar el ancla. Al igual que el resto del sector de los viajes, miran hacia adelante y depositan sus esperanzas en las vacunas que se han desarrollado y aprobado. Si funcionan como se espera, los barcos podrían zarpar en número creciente a partir de la primavera o el verano. "Ahora mismo se están produciendo muchas cosas en segundo plano", dijo el reconocido asesor del sector, profesor universitario y analista de cruceros Thomas P. Illes en una entrevista con DW. Afirmó que varios transatlánticos podrían entrar en funcionamiento en pocas semanas, algunos incluso en un par de días.

 

Están listos para navegar, pero con conceptos de higiene reelaborados

Para que todo vaya bien a bordo, las compañías han desarrollado estrictos conceptos de higiene. Hay que evitar absolutamente los brotes de COVID-19 como los que se produjeron en numerosos cruceros al principio de la pandemia. Por ello, todo aquel que quiera embarcar en un crucero debe someterse a una prueba previa. Los costes serán asumidos por la mayoría de los proveedores de cruceros. También habrá estrictos protocolos de higiene a bordo: las máscaras serán obligatorias tanto para los pasajeros como para el personal.

Los cruceros tienen la ventaja de ser un sistema cerrado. A diferencia de los huéspedes de los hoteles en tierra, los pasajeros no pueden entrar y salir a su antojo. Además, a bordo están constantemente monitorizados digitalmente, lo que podría facilitar el rastreo de contactos en caso de brote. "En un barco, el seguimiento puede tener características casi totalitarias, sin que los pasajeros sean muy conscientes de ello", añade Illes, experto en cruceros. "A los epidemiólogos en tierra les encantaría tener estas capacidades de seguimiento y localización".

 

Los cruceros a ninguna parte: Un intento de establecer la confianza

Los llamados "cruceros a ninguna parte" se emprendieron en los últimos meses para demostrar que los cruceros eran factibles incluso en tiempos de pandemia. Pero el término ocultaba hechos aleccionadores: esas salidas se realizaban con un máximo del 60% del número normal de pasajeros y con estrictas medidas de higiene. Durante los primeros cruceros al norte de Europa, en el Mediterráneo y frente a Singapur, no se permitía a los pasajeros abandonar los barcos. Ahora, si las autoridades locales lo permiten, los pasajeros pueden volver a desembarcar. No obstante, los pasajeros de los cruceros tienen que permanecer juntos en su grupo. Los que los abandonan sin permiso no pueden volver al barco.

Los operadores de cruceros están convencidos de que el concepto funciona. "Desde julio, en más de 50 cruceros, hemos tenido más de 50.000 pasajeros a bordo y hemos demostrado que los cruceros son posibles, incluso en tiempos de COVID-19", dijo TUI Cruises en respuesta a una consulta de DW. Salvo algunas excepciones, el experimento fue un éxito, ya que la mayoría de los viajes se realizaron sin incidentes.

Sin embargo, el concepto no se mantendría a largo plazo. Para los operadores de cruceros, un número tan bajo de pasajeros significa perder dinero. Y el analista del sector, Illes, afirma que, para la inmensa mayoría de los pasajeros, descubrir destinos extranjeros en combinación con los viajes por mar sigue siendo el principal atractivo. En los "cruceros a ninguna parte", dice, los pasajeros tienen tan limitadas sus libertades individuales que muchos ni siquiera pensarían en hacer un crucero en esas circunstancias.

Y esta es alguna de la información que hemos encontrado, pero si quieres ampliar tu información sobre el estado de los cruceros actualmente, hemos encontrado la fuente de el Diario El Canal Marítimo y Logístico.

Por último también me gustaría recomendaros pasaros por el último post que escribí por aquí hablando sobre la educación online actualmente.

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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