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Martes, 5 de julio de 2022

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El consumismo en el siglo 21

El término consumismo denota un orden económico y social, cuyo objetivo es fomentar la compra de bienes y servicios, en gran cantidad. El consumismo forma parte de la cultura mediática, y se asocia a Thorstein Veblen, que critica el consumo extensivo. Veblen observó detenidamente a la clase media del siglo XX, y señala que su nivel de consumo aumenta hacia el final del siglo XX. Su comportamiento de consumo reflejaba el materialismo.

En este sentido, el consumismo durante el siglo XXI ha llevado al aumento del materialismo, y esto es más notable en el sector tecnológico. El materialismo en el sector tecnológico se manifiesta en el aumento de las ventas de aparatos tecnológicos, como teléfonos móviles, ordenadores personales, reproductores de discos compactos y otros dispositivos electrónicos. Se sabe que las empresas que producen estos aparatos ganan millones de dólares en términos de rentabilidad, y un ejemplo de ello son las empresas electrónicas Apple y Samsung.

Los efectos del consumismo

Estas empresas aceleran aún más la noción de materialidad al mejorar la calidad de sus productos, para cuidar la terminación que emana de las empresas tecnológicas. Hay un aumento de las empresas que producen estos aparatos, debido a una mayor demanda. Esto sólo se precipita por el concepto de materialismo. En la cultura de consumo americana, hay un cambio de los valores morales de la espiritualidad, el comunalismo y la integridad al consumir los productos de una empresa, o una organización. La gente se centra ahora en la competencia y la desconexión. En este sentido, nuestros comportamientos de consumo nos describen como individuos materialistas.

En relación con la competencia, un individuo mirará lo que tiene otra persona y luchará por comprar el mismo aparato, o uno diferente. Las personas compiten entre sí, no porque necesiten el producto, sino para demostrar a sus competidores que pueden permitirse el mismo aparato. Esto también es un aspecto del materialismo, y no apoya los valores morales sobre el consumo. En el siglo XXI, las organizaciones empresariales inician políticas para que sus productos sean atractivos para las personalidades famosas, porque éstas influyen mucho en la recepción de sus productos en el mercado. Por ejemplo, las organizaciones empresariales pagan millones de dólares a personalidades del deporte y a músicos famosos para que comercialicen sus productos.

Jugadores como Michael Jordan, Tiger Woods y David Beckham han ganado millones de dólares sólo por respaldar los productos de diversas empresas. Como resultado de sus patrocinios, los productos de estas empresas han conseguido penetrar en sus mercados objetivo. En este sentido, los consumidores compran estos productos con el fin de tener una sensación de gratificación instantánea. Esto se llama un aspecto de emulación. La gente se esfuerza por emular a los que tienen un estatus superior al suyo. Los pobres se esfuerzan por vivir como los ricos, y los ricos se esfuerzan por vivir y comportarse como los famosos.

El comportamiento de consumo del hombre durante el siglo XXI lo ha convertido en una persona individualista. El individualismo se ve en el sector empresarial, al mismo tiempo que se representa en la propia persona. Por ejemplo, la producción y el consumo de productos básicos se traducen en la extracción y el uso de los recursos naturales. Las fábricas crean productos a partir de recursos naturales y, durante el proceso de producción, generan residuos tóxicos. Al utilizar las mercancías producidas, especialmente las tecnológicas, emiten carbono, que es responsable de la erosión del medio ambiente. Estas empresas no quieren cambiar sus políticas y continúan con sus producciones, con medidas mínimas o nulas para reducir las emisiones de carbono.

No se preocupan por los efectos de sus producciones en el medio ambiente. Por parte de los consumidores, es necesario boicotear los productos de las empresas que no ponen en marcha políticas medioambientales que garanticen la protección del medio ambiente. Un argumento es que los consumidores necesitan los productos; este argumento no es convincente porque hay muchas empresas que pueden estar produciendo el producto y al mismo tiempo salvaguardando el medio ambiente. La única razón que emana de los consumidores al respecto es el individualismo. Los consumidores sólo se preocupan por ellos mismos, y no por las generaciones futuras que se beneficiarán de las diversas medidas medioambientales que los consumidores pueden ayudar a iniciar.

Tendencias consumistas

El consumismo crea las tendencias del narcisismo. El narcisismo se refiere a una tendencia por la que una persona se siente mejor que la otra. Un narcisista no se preocupa por nadie más, aparte de sí mismo, y suele buscar atención. El auge del consumismo en el siglo XXI ha acelerado esta noción de narcisismo. Esto se debe a la producción de diversos lujos y bienes materialistas innecesarios que se comercializan en los mercados. Estos productos actúan como un mecanismo social que clasifica a las personas.Por ejemplo, una persona puede juzgar la clase social de otra por el tipo de coche que conduce. Por ejemplo, un individuo que conduzca un Mercedes Benz podría despreciar a un individuo con un taxi Toyota. En este sentido, algunas personas se relacionan con productos, con la creencia de que son un sustituto de una buena relación humana. Esto crea un concepto de hegemonía cultural, por el que una persona cree que, por tener un determinado producto, es mejor que los que no tienen ese tipo de productos. La noción de consumismo del siglo XXI ha hecho que los hombres y las mujeres posean una naturaleza dominante en la sociedad. Según una investigación, la humanidad está consumiendo más del 30% de lo que produce el medio ambiente en su entorno.

Según esta investigación, los países que consumen más de lo que pueden producir, buscan la forma de cubrir el déficit, agotando los recursos de otros estados. Es por ello que Estados como China, contratan a otros países del mundo, con el fin de buscar energía para satisfacer sus necesidades. Los Estados Unidos de América también importan la mayor parte de su petróleo de Arabia Saudita y Nigeria. Esto se debe a que no tiene suficiente energía para satisfacer las necesidades de consumo de sus ciudadanos.Nuestros objetivos humanos han cambiado mucho debido a nuestros hábitos de consumo. Por ejemplo, al buscar un servicio, los seres humanos se motivan por lo que obtendrán a cambio, en lugar de cómo utilizarán el servicio para beneficiar a la sociedad. Un buen ejemplo es el sector de la educación. Una persona buscará la educación para su propio beneficio, en lugar de buscar servir a la sociedad. Una persona adquirirá un trabajo, basándose en el salario esperado, y no para servir a la organización que lo emplea. Este cambio de mentalidad ha modificado los objetivos de la humanidad en relación con el consumo. La humanidad del siglo XXI está impresionada por las ideas y los productos innovadores. El hombre no se limita a comprar un producto porque esté en el mercado, sino que compra un producto en función de su capacidad tecnológica y de su capacidad para satisfacer sus necesidades. También nos encontramos que hoy en día la mayoría de personas más consumistas se dedican a utilizar plataformas que comparan productos o muestran los llamados "chollos". Un ejemplo que acabo de encontrar haciendo una búsqueda rápida, es 6mejores.com.

Esto se debe a la disponibilidad de dinero, que es posible gracias a las diversas oportunidades que se presentan en la economía global. Por ejemplo, en los años 60, las empresas no se preocupaban por las personas con poco dinero para gastar. Esto se debe a que creían que estas personas no tenían la capacidad de influir en el rendimiento de sus productos en el mercado. En el siglo actual, las organizaciones empresariales se ven obligadas a buscar la opinión, las ideas y el pensamiento del cliente en relación con sus productos.

Esto se debe a que el cliente solo comprará un producto que satisfaga sus requisitos y necesidades. El consumidor del siglo XXI tiene la capacidad de hacer caer a una empresa, y esto se debe al poder de Internet y de los medios sociales. En este sentido, el objetivo del ser humano ha cambiado, pasando de comprar productos anticuados a productos nuevos e innovadores. Esto se demuestra por las constantes innovaciones y mejoras de los productos de Apple, que son bien recibidos en el mercado, y han superado a Nokia y Samsung en el mercado de los teléfonos inteligentes. El rendimiento de Apples en el mercado se atribuye en gran medida a sus tendencias innovadoras, y esto es lo que los consumidores buscan en un producto.

El objetivo de la humanidad ha cambiado a acumular dinero, para comprar productos de lujo. Esto se opone a acumular dinero para mejorar la sociedad. El consumismo ha hecho que la humanidad dependa de las fábricas y de las instituciones gubernamentales para atender sus necesidades básicas, a cambio de dinero. Los hombres y las mujeres dejan que otras personas, como las entidades empresariales, se encarguen de la producción de estos servicios. El hombre está muy centrado en el dinero, para poder acceder al mayor número de posesiones posible. En este sentido, es incapaz de ocuparse de sus necesidades básicas, como el cultivo de alimentos para el consumo doméstico. Debido a este cambio de objetivos humanos, el hombre toma otros trabajos para complementar sus ingresos, que a su vez utilizará para comprar lujos innecesarios. En este sentido, los hombres y las mujeres desperdician su tiempo en trabajos que no desafían su capacidad mental, sólo para comprar lujos.

Conclusiones

En conclusión, el consumismo es un fenómeno internacional. La compra y el consumo de bienes y servicios en exceso de la capacidad de un individuo existieron durante las épocas de la primera civilización. Esto representa los periodos de la antigua Roma, Babilonia y Egipto. La revolución industrial aceleró los conceptos del consumismo. Durante este período, los Estados de Europa, como Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Francia, buscaron colonias para poder proporcionar materias primas para sus industrias.

Estas colonias estaban en África y Asia. Estos países se centraron en la construcción de su infraestructura industrial a través de la minería, la producción de petróleo, la construcción de redes de transporte y comunicación, y la creación de regímenes financieros eficaces. Durante este periodo, estos Estados fueron capaces de crear suficientes alimentos para la población, y los trabajadores eran explotados trabajando muchas horas al día, lo que les dejaba poco tiempo para dedicarse a actividades de consumo. En Estados Unidos de América, el concepto surgió durante la década de 1920, con el aumento de los productos más baratos.

Esta noción es similar a la de Europa y, en particular, a la de Gran Bretaña. En Gran Bretaña, la aparición de bienes más baratos y excesivos debido a la revelación industrial condujo a la aparición de la cultura del consumo. Antes de la década de 1920, los estadounidenses luchaban por alimentarse, debido a la escasez de dinero y a las producciones limitadas. Pero en la década de 1920 se desarrolló la cadena de montaje, que hizo posible la producción de bienes en abundancia y, por tanto, una producción más barata. Además, los propietarios de las fábricas hacían publicidad de sus productos, lo que se tradujo en un conocimiento de los mismos y de su disponibilidad. El factor determinante en este periodo fue la rentabilidad de los productos en cuestión. Este es también el factor que guía las tendencias de consumo del siglo XXI. Los consumidores se guían por la disponibilidad de dinero para gastar, y los productos para comprar.

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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