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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 3 de diciembre de 2021

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Metología BIM

La metodología BIM supone la coordinación de diferentes tecnologías para la gestión de proyectos a través de un único modelo digital en 3D que acorta los tiempos tanto del diseño como de la producción, y por tanto reduce los costes. También implica una nueva forma de coordinar los diferentes equipos involucrados, mejorando la calidad de los proyectos de ingeniería, arquitectura y construcción.

En este artículo desglosaré los cambios que se han producido en los métodos de trabajo y desarrollo de proyectos, optimizando el proceso, agilizando las fases del proyecto y consiguiendo un flujo de trabajo más lineal y colaborativo.

Primeras fases metodología BIM

En las primeras fases, donde el proyecto evoluciona y se va generando, la metodología BIM nos ayuda a extraer fácilmente plantas y secciones de un único modelo 3D. Este modelo es el germen del proyecto y, gracias a las distintas visualizaciones, permite la comprensión de las distintas propuestas por parte del cliente y de nuestro propio equipo, y todo ello en tiempo real.

Debido a la importancia de la implantación del proyecto en su lugar y su adaptación al entorno, es valiosa la información que podemos obtener sobre la evaluación energética del edificio. De esta forma desde las fases iniciales se generan comparativas de diferentes soluciones sostenibles que nos permiten seleccionar la más adecuada desde la fase conceptual. Para ello, utilizamos el modelo BIM para estudiar la orientación óptima de las estancias, la cantidad de radiación solar y el menor impacto ambiental (6D). Podemos, si es necesario, exportar el modelo a herramientas específicas que complementen la información obtenida del modelo nativo.

Coordinación del diseño

La coordinación del equipo de diseño empieza a cobrar importancia en las fases intermedias. Desde el principio, se deben gestionar los dominios y la capacidad de modificar los diferentes elementos de diseño de cada miembro del equipo. El modelo BIM y un entorno abierto, permite que varios equipos de diseño diseñen simultáneamente diferentes partes del proyecto, sin obtener interferencias y agilizando el proceso.

En las fases más avanzadas del diseño, el uso de estándares abiertos permite utilizar las mejores herramientas específicas en el cálculo y dimensionamiento de estructuras e instalaciones. En primer lugar, la exportación a IFC del modelo arquitectónico permite a los ingenieros importar a sus programas la modelización y el análisis para su evaluación y aprobación por parte del coordinador del proyecto. Posteriormente, el intercambio de archivos BCF permite la transmisión de comentarios y observaciones, así como el seguimiento de las modificaciones del proyecto, lo que facilita su trazabilidad.

Los archivos IFC también se utilizan para federar o integrar los distintos modelos parciales del proyecto y comprobar el grado de colisiones entre ellos. Mediante el uso de herramientas de verificación se detectan con antelación las posibles anomalías que pueden provocar conflictos más adelante en la obra, y así se evitan cambios más costosos durante la ejecución de la misma.

Algunos elementos singulares requieren una atención especial durante el desarrollo de los proyectos. Para ello, podemos contemplar opciones de diseño gracias al uso de herramientas paramétricas. Con ellas podemos investigar y comparar en detalle alternativas que nos permitan elegir la solución más conveniente para nuestro cliente. Estas herramientas se utilizan para desarrollar fachadas, acabados e incluso elementos singulares en la fase de diseño de interiores, mediante el uso de formatos interoperables podemos diseñar un mobiliario exclusivo y único que añada valor a la propuesta.

A la hora de elaborar la documentación de la obra, el uso de la metodología BIM asegura la correcta coordinación entre el modelo tridimensional (3D), los planos bidimensionales exportados a diversos formatos (2D). Asimismo, el uso de visualizadores del modelo -con aplicaciones específicas para dispositivos móviles- permite una lectura mucho más completa y actualizada del proyecto. Esta información está siempre a disposición del equipo de trabajo y del cliente. Por último, también podemos exportar el modelo de archivo IFC a programas de medición y presupuestación (5D) y también de simulación, planificación y gestión de la construcción (4D) para completar la información que podemos extraer del modelo. Una vez construido el proyecto, el modelo BIM puede seguir utilizándose para llevar a cabo la gestión integral de los servicios y el mantenimiento del edificio (7D).

Conclusiones

En definitiva, la metodología BIM no es una transformación tecnológica en sí misma, no es un software, es un cambio de mentalidad. La interoperabilidad en los procesos complejos se ha convertido en algo esencial en el mercado, la trazabilidad de las acciones y las responsabilidades inherentes a cada participante en el desarrollo es esencial para el buen funcionamiento del proyecto. El acceso del cliente a toda la información de forma sencilla y práctica en tiempo real, es hoy posible y deseable.

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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