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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 19 de octubre de 2021

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Otro problema en mi casa nueva y cómo lo he resuelto

Continúo con mis artículos en los cuales les cuento todas las nuevas peripecias por las cuales debo pasar con mi nuevo hogar. Quienes leen este blog a menudo, saben que hace muy poco me he comprado una casa nueva. Como siempre ocurre en estos casos uno debe pasar un tiempo para adecuarse al misma, conocerla y demás.

¡La cerradura de la puerta de entrada se averió!

Tal como dice el título, hace unos días he pasado por una experiencia nada grata. La cerradura de la puerta de entrada se ha roto. Todo comenzó el martes por la mañana cuando salí para acudir a mi trabajo. Note que la cerradura no estaba como siempre. De hecho me costó un poco realizar los dos giros con la llave. No le di importancia.

Cuando regreso casi cerca de medianoche, justo esa noche tuve una cena con unas amigas, noto que me es imposible abrir la puerta. Primero pensé que me había equivocado de llave pero esa primera hipótesis la descarte de inmediato. La llave era la correcta. Pensé que habría puesto de manera equivocada la llave pero tampoco era eso.

Recién ahí recordé el inconveniente que había tenido por la mañana al cerrar la puerta. Llamé a un amigo que vive cerca de mi casa para ver si me podía ayudar. Él trajo el conocido wt-40 decía que podría ayudar a desatascar. Como habrán adivinado no tuvo efecto alguno. Luego dijo que tal vez solo había cerrado la puerta con una vuelta y si se colocaba la llave al revés podría terminar abriendo la puerta. Para hacer eso debió abrir el hueco por donde se introduce la llave de forma tal que sea posible introducir la lleve en sentido contrario. Nada de nada. La cerradura permanecía atascada.

Mientras él trabajaba yo debía encargarme de mantener el foco led exterior solar con sensor de movimiento encendido. Esto implica tener que moverme cada cierto tiempo para iluminar la puerta.

Pasaron varios minutos pero nada, todo seguía igual y ya era casi la una de la madrugada. Evidentemente la cerradura tenía un problema serio y no podría abrir la puerta sin la ayuda de un profesional ¿A quién llamar? Era la pregunta.

Recordé que apenas tomé posesión de la casa acudí a una cerrajería para crear copias de las llaves. Allí me habían otorgado una tarjeta que por suerte la guardé en mi coche. De hecho, la encontré y llamé al cerrajero barato (así se anunciaba).

La verdad es que en menos de veinte minutos llegó a mi domicilio y habrá demorado como mucho unos diez minutos en realizar todo el trabajo. La puerta finalmente se abrió pero me recomendó no cerrarla con llave sino con las trabas de la misma. No me gustó mucho la idea pero le hice caso. Eso sí, a primera hora de la mañana acudí a la cerrajería para comprar otra cerradura.

De toda esta cuestión he aprendido que lo mejor es llamar a los profesionales en cuanto se tiene un problema. Lo solucionan rápido y sin pérdida de tiempo.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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