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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 30 de septiembre de 2020

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Metempsicosis (2001)

Capítulo perteneciente a la obra MAR: PINCELADAS Y LETRAS

Publicada en abril de 2001 

 

METEMPSICOSIS

 Cuando él llegó,  en la playa apenas había nadie. Dos o tres paseantes solitarios marcaban sus siluetas descoloridas a lo lejos. Sólo, el elocuente plano primero de un chaval, distraído y absorto en el vuelo alilargo de las reidoras blanquicenicientas, en la voracidad y picoteo incesante sobre el agua, en los graznidos, pero ajeno por completo al trajín del peludo animal sin identidad que le acompañaba, le hizo sonreír. Se descalzó por sentir la humedad limpia, áspera y fría en los pies cansados y oprimidos de rutina e invariable existencia y caminó con las manos en los bolsillos por la orilla al ritmo acompasado y sereno de las olas, sólo intermiso en su encuentro furioso con las rocas, derramando cascadas distintas en colisiones distintas y eso le transportó hacia la salpicadura...

 

 ...practicó la inspiración y expiración profundas hasta sentir la caricia de la brisa en los pulmones mientras trataba de hallar la reconciliación consigo, como cada tarde a la misma hora, pero a ésta, dibujada de neblina y con un soplo eólico suave, se anexionó la mirada del niño y el jugueteo del animal apoderándose de él, adicto a fluir pensamientos y optó por migrar su alma al cuerpo infantil, transformar al can sin raza en un caballo balancín y sobre su lomo, a galope tendido, lanzarse a descubrir las entrañas del mar...

 

 ... ¿estaría allí la felicidad?. Entornó los ojos mientras se le llenaba la cara de minúsculas partículas húmedas del ambiente y atravesó en espíritu las aguas con fuerza de dioses, con ímpetu, estrépito, y se sumergió con su caballo en el abismo, tan hondo, tan profundo que llegaron  hasta la zona batipelágica, hasta el reino bentónico, frío, afótico, fantasmal, con seres de pesadilla como los melanostomiáticos, los linofrinos, engullidores, abisales. El averno del mar. "Indudablemente esto es la infelicidad". Huir cuanto antes de allí, ascender, navegar sin descanso hasta la zona mesopelágica apenas illuminada por los peces linterna,  o mejor  llegar a la epipelágica, la más clara e iluminada donde se desarrolla el universo vegetal, fanerogamas mezcladas con bancos de corales, anémonas, madreporas,  el encaje marino, el reino animal...

 

 ... asociado en comunidades. La de VENUS celebraba una zambra. Tan inesperada visita provocó que los asteroideos constituyeran arcos sobre sus cabezas, la ovación de los lamelibránquios percutiendo sus valvas, que los malacostráceos marcaran un ritmo salsero, que los ofiuroidéos agitaran sus flexibles brazos, y para ambientar, la linterna de Aristóteles de los equinoidéos. PINA NOBILIS, el gran bivalvo, tras saludarles les instó a participar, entonces, dos macruros atrevidos les sacaron a bailar. ¿Sería eso la felicidad? Tal escándalo se produjo, que alarmados acudieron las comunidades MACOMA, AMPHIURA, TEREBELLA, NEPHTHYS Y DENTALIUM...

 

 ... todos en armonía festejaron hasta la saciedad. Ebrios de jolgorio, y aún con fatiga, no optaron por el descanso sino continuar y cabalgar de nuevo. Lo hicieron por bosques y praderas, por lugares únicos del mar único y en unas aguas plata, unos lomos plata les sorprendieron los thunnus alalunga y thynnus, ATUNES, siluros fusiformes y aerodinámicos, peregrinos incansables de la mar, siempre muy juntos, al mismo ritmo, silenciosos, trasladándose de unas zonas a otras en busca de la temperatura ideal, cargados sus vientres de peso. Cuando el niño preguntó la causa de su exceso de velocidad ellos contestaron: mandan los huevos...

 

 ...a desovar, quisieron decir. El niño se encogió de hombros y sin contestar  siguió cabalgando entre cymodoceasposidonias, hasta tropezar con el accipenser sturio, o huro, o suthenus, según su procedencia rusa, que advirtió: "Ni se os ocurra". "¿Qué?". "Profanar la propiedad privada". "No era nuestra intención". "Por si acaso, que con los jóvenes nunca se sabe". El niño se removió de rabia, por la osadía del granujiento ESTURIÓN.  "¿En qué te basas para opinar sin conocernos, sin tratarnos?". "En mi sabiduría,  mis privilegios, mi caviar, en la ley marina de comerse el pez grande al chico..." "Impostor", dijo el niño malhumorado, a lo que el astuto y arcaico pez añadió, "vete al plancton"...

 

 ... se fueron de allí con desaire. Por el encaje marino un largo y estrecho escombresócido, belone belone, parecía loco en sus movimientos de subir, bajar, entrar, salir  dando instrucciones a syngnathus typhle, agujas finas, y a nerophis ophidion, alfileres. Les  observaron embobados pero al cabo de un tiempo "podríais echar una mano", reprochó quien dirigía la operación. "No sabemos que estáis haciendo". "Un manto para POSEIDÓN, de corte tradicional, pero con un toque de plástico, marea negra y vertido radioactivo que es la última novedad". "Que asco", dijo el niño. "¿Acaso pones en duda el ingenio del gran AGUJA?". "No, no. Pero quedaría más bonito con perlas y corales". "Hay que innovar, además, el coral se está acabando por culpa de los depredadores sapiens y por el coris julis, ese maldito pez loro que tritura con sus dientes a modo de pico córneo el esqueleto calcáreo de los corales hasta devorar los pólipos que se esconden en ellos, no sabes nada"...

 

 ... acongojado por su ignorancia y silencioso por respeto no replicó pero le costó creerlo. Meditabundo y abrazado a su juguete continuó por la pradera infinita cuando ocho brazos iguales con dos hileras de ventosas les sorprendieron. "Es un atraco". "No llevamos nada". "Pues me quedo con éste", dijo un cefalópodo agarrando con fuerza al balancín. Al niño le afloraron primero lágrimas de infelicidad y luego fuerzas sansónicas para defenderse, "ni lo sueñes" respondió con furia, arrancándole de los tentáculos el de madera antes de que el usurpador cambiara su color por el de camuflaje. "Le quiero para mi colección de objetos raros, pues si no es un hippocampus ni un syngnathus acus, ¿qué es?". "Mi caballo balancín, y te repito que ni lo sueñes, vete a los naufragios". "Se lo han llevado todo". "Lo siento por ti, pero no voy a permitir que te adueñes de mi amigo". "Si te lo pido por favor". "Tampoco, es lo único que tengo". Frase a frase. Réplica a réplica, pusieron término a la embarazosa situación las sirenas...

 

 ... su sonido invadía todo el líquido. La bella melodía, tan armoniosa y tan serena era arrastrada por el eco. Cerró los ojos el niño mientras el balancín le acunaba y evocó a su madre. Al abrirlos, desechos, latas, botes, botellas y teleóstomos perciformes góbidos variados, albipinnatus, melanostomus, niger, ophiocephalus y otros, habitando entre miseria le sorprendieron. "Algunos somos comestibles", se disculparon los GOBIOS, a sabiendas de que la horrenda visión discrepaba con el verdor de las plantas, los colores de los pececillos, la fauna sésil fijada al fondo, las colonias de pólipos, los bancos de coral,...

 

 ... los caballitos marinos, de apariencia tranquila, nobles y milenarios hippocampus  guttulatus, inmortales seres de habitación infantil, adorno de mar inventado, pero con una queja en los labios: "Sufrimos malos tratos". El niño prestó gran atención al comentario. "Los pafellus centrodontus, BESUGOS, como jinetes, los scophthalmus maximus, RODABALLOS, como vigilantes, morpho didius, EMPERADOR, como jefe de ejércitos y xiphias gladius, ESPADA, como ayudante, nos entrenan y preparan para la lucha cuerpo a cuerpo, los ganadores, aún heridos,  pasan a las cuadrigas de POSEIDÓN y después de una breve vida marina sufren la vejación de transformar su cola prensil en cola de pez para ser esculpidos en piedra y ornamentar templos en honor del dios del mar; al perdedor el espera el averno y al insumiso la huida.  ¿Comprendes ahora por qué vamos a las playas?". Aquella triste confesión desconcertó al niño y en él crecieron las ansias de encontrar a POSEIDÓN...

 

 ... o NEPTUNO, príncipe de Titanes, hijo de SATURNO y REA, hermano de JÚPITER y PLUTÓN, por reparto universal señor de las aguas, dirigente de temblores y movimientos extraordinarios de la tierra y el mar, autor de las mudanzas de los ríos y los torrentes, honrado por griegos y romanos, digno siempre victorioso de tempestades y oleajes, protector de naves y navegantes, domador de caballos, como aseguró Pausanias; amante, esposo, progenitor, luchador infatigable, egregio presidente de templos circundado de delfines y caballos y por báculo el tridente. Protagonista de fábulas de Herodoto, Hesíodo, Diodoro, Vosio y Ovidio; en la inocua mente del niño, ecuánime, justo, de gran talento y buen hacedor. Sin embargo, aquel descontento de los más débiles le hizo sospechar. Con recelo buscó la orientación que le llevase a sus dependencias, al palacio que, según Apolodoro, le edificó y regaló uno de sus hijos...

 

 ... allí, donde la humedad se templaba, más rojos  los corales eran y la circulación caótica, bancos de especies llegaban de los lugares más recónditos, hasta los ATUNES retrocedieron; bordeaban los obstáculos y tomaban la misma dirección. Después de observarlos el niño, procedió de igual manera, y así, entre dibujos, rayas y estrías artísticamente decoradas, sinfonía de colores y formas llegaron al destino final: una mansión fortificada protegida la entrada por un regimiento de peces REALES, lampris guttatus. El pez TROMPETA, macrorhamphosus scolopax, anunciaba las delegaciones. El pez PAPAGAYO, psedóscarus guacamaia, ordenaba el protocolo. Las Poseidonias en honor al gobernante con la imposición del nuevo manto estaban a punto de comenzar,  y el niño no quería perdérselas. ¿Sería eso la felicidad?. Se colocó en lugar estratégico, algo disimulado pero con buen punto de observación...

 

... divisó cómo TORPEDOS, marmorata y nobiliana, BALLESTAS, balistes capiscua y chinensis, HACHAS, argyropelecus olfersi, CONGRIOS, conger conger, MORENAS, muraena helena, RASPALLONES, diplodus annularis, y PINTARROJAS, scyliorhinus caniculus, acordonaban la zona. Cómo hacia su entrada triunfal el esperado. Cómo comenzaba el festejo tras un discurso adulador del PAPAGAYO, con volteretas de  botia macracantha,  PAYASOS llegados para la ocasión de los ríos de Borneo, la danza del vientre de las CIGALAS, los juegos de manos de los PULPOS, el cimbrar de ANGUILAS, el abaniqueo de pántodon bucholzi, MARIPOSAS marinas oriundas del África tropical, el vuelo de rasantes de los cypselurus heterurus, VOLADORES, y el poema de tinta y pluma del CALAMAR:

 

"Si rosas hubiera en la mar,

quisiera convertirme en una

y hasta tu mano llegar,

cambiarme por el tridente,

pues, aunque tuviera espinas

siempre es más bella una flor

que el hiriente y frío metal"...

 

 ... "maldito", todos clavaron allí sus miradas mientras temblaban desde sus puestos, por escalafones, correctamente ordenados en base a su tamaño, color y rentabilidad, por profundidades, los del pelágino y el bentónico, Clavados en su sitio seguían ellos, observando, cómo disfrutaban unos, cómo se aburrían otros, cómo reían unos, cómo les daba igual a otros, y entre la cuantía, cómo les daban el alto. "No venimos a hacer daño". Por extranjeros,  por ilegales, fueron conducidos ante la autoridad suprema, interrogados  hasta el desmayo haciendo caso omiso a su condición de aventureros. "El tridente es la solución", y recibieron el primer pinchazo. Más preguntas, más respuestas, más pinchazos. Dos somniosus microcephalus, TIBURONES, importados de Groenlandia, les sostenían mientras ellos demandaban clemencia entre sollozos, "somos aventureros nada más". ¡Cuánta infelicidad!. Y sin comprobar la certeza de sus palabras una nueva punzada hizo teñir de sufrimiento la mar...

 

 ... turbia, abrió los opérculos y entró por las branquias de los peces enturbiando sus entrañas, calentando al máximo su térmica variable. "Rebelión". se escuchó a lo lejos. Tensión máxima. Alerta máxima. El eco arrastró "rebelión". Las comunidades dijeron "rebelión". Se ordenó de nuevo el ataque, pero TORPEDOS, HACHAS, BALLESTAS, CONGRIOS, MORENAS, RASPALLONES y PINTARROJAS se declararon en "rebelión". Todos contra el sistema. Todos insurrectos, menos el ESTURION, que hablándole al oído propuso a POSEIDÓN dejar sin vida al chico, hacer una libación con su sangre y arrancarle la hiel tan conveniente su amargor para las aguas del mar, por darles a todos un nuevo escarmiento...

 

 ... "Basta ya de escándalos en mis posesiones. No permitiré que nuestros problemas alcancen los oídos de MINERVA, JUNO o SOL. ¿Acaso pretendéis que intervenga JÚPITER? . Si el chico se declara culpable de intrusismo y extorsión daré el tema por zanjado". Todos expectantes. Todos temblorosos. No hubo una culpa reflexiva por parte del acusado, pero sí una réplica hacia el acusador entre lágrimas tan saladas como el líquido del mar: "Jamás imaginé que en tus míticas aguas hubiera despiadada crueldad. Me sobrecoge ver temblar a las criaturas que os vasallan;  me apena y avergüenza que queráis ser admirado y querido a este precio, con soberbia y vanidad, sin respeto pero exigiendo vuestro respeto. Es difícil gobernar sin los principios básicos de justicia y libertad..."

 

 ... "Desacato, injurias, calumnias, ofensas, solivianto e intromisión son tus faltas". "¡A él la guardia!", gritó POSEIDÓN. Nadie se movió. "Rebelión", volvió a escucharse. "Rebelión". "Rebelión". Las quejas se trasformaron en vaivenes, oleaje de descontento y exigencia de un gobierno mejor, unas mejores condiciones, que el pueblo sea escuchado, una forma de vida digna y en paz. El griterío aumentaba y POSEIDÓN, poseído de cólera, acosado como nunca imaginara, arremetió con el tridente en todas direcciones alcanzando a inocentes que vertían su sangre al mar. El acto de soberbia aumentó la insurrección...

 

  ... "¡Fuego contra los traidores", gritaba POSEIDÓN. "¡A discreción!", ordenaba el EMPERADOR. Pero ningún fiero quiso arremeter contra sus semejantes, hartos de ser temidos e impuestos  por la fuerza. "Acabemos de una vez con la absurda ley de atacarnos los unos a los otros". La réplica fue el tridente. Sangraban los seres. Se teñían las aguas. Gritaban las voces. POSEIDÓN, acorralado, intentó recurrir a la vieja treta que usara con LEOMEDONTE, hacer resurgir de las profundidades más infinitas un monstruo que acabase con los insumisos devolviéndole el poder absoluto que en un instante había perdido. Pero, a punto de producirse el maremoto, las gotas de sangre, las lágrimas y el sufrimiento continuo se conjugaron y mezclaron con el clamor  popular convirtiéndose en una gran ola: "¡Alto!. ¡Basta ya! -dijo ésta...

 

 ... "Como observadora me he mantenido al margen sin intervenir  en espera de una resolución inteligente. Es triste el descontento de un pueblo a causa de un mal gobierno. Lamentable ser vencedor o vencido en la sinrazón, víctimas todos del egoísmo,  la sublevación como recurso y utilizar la figura menuda de un niño y su juguete, para inmolar culpas. ¡Quede desde ahora liberado!. Su curiosidad inocente le hizo llegar hasta aquí y aunque intenté que no te hallara, POSEIDÓN, por no decepcionarle, él ha descubierto la mentira de tu leyenda de protector...

 

 ... de monumentos en tu honor, de tus honras, de tus laureles, pero...". In crescendo la ola como un coloso de furia reprimida, odio acumulado, pena y dolor, sentenció:  "...tú pagarás", y cayó sobre POSEIDÓN dejándole a merced de un remolino centrífugamente turbulento en grotesco y ridículo espectáculo. Durante el excesivo tiempo que duró el castigo, las especies  quedaron inmóviles reprimiendo sus temblores natatorios naturales, hasta que con la lentitud que semeja el no tener fin, las aguas fueron recuperando su estado primero y óptimo. Al hacerlo, surgió, de entre ellas, la figura de un ser bien distinto al que estaban todos acostumbrados dentro y fuera de la mar. Diferente al de las medallas conmemorativas, bajorrelieves, pinturas, efigies de cobre, bronce o piedra. Surgió frágil, miserable, desposeído, destronado, sin el cetro de tres puntas representación de su triple poder sobre los mares, sin cólera, sin grandeza ni sobriedad, sin soberbia y humillado...

 

 ... pero no era eso lo querían. "POSEIDÓN había sido símbolo del mar y por siempre lo sería". En nombre de la Comunidad de Venus, y en el de todas las demás, PINA NOBILIS, el gran bivalvo, propuso conceder la última y única oportunidad al soberano de las aguas. Que éste diera argumentos sólidos sobre su actitud hostil y déspota hasta entonces y se planteara un cambio rápido y rotundo de gobierno. Aceptada la propuesta por votación y consenso a favor de que POSEIDÓN recuperara su augusta figura y grandiosidad, pero arrepentido, todos esperaron impacientes la palabra...

 

 ... "¡PERDÓN!", que dijo, al fin, con esfuerzo sumiso aceptando el reto. Entonces el pueblo saltó de alegría. ¿Sería eso la felicidad?.  Ante tanto  jubilo se decidió continuar con la imposición del nuevo manto, mientras el PAPAGAYO, con ayuda de gadus merlangus, el PLEGONERO, seguía con su discurso: "En nuestro mundo marino no sabríamos estar sin representante, por eso, ahora más que nunca, le brindamos nuestro apoyo y nos comprometemos a luchar a su lado, aleta con aleta, por la defensa de nuestro espacio, nuestros intereses, por el océano único que nos distingue de MARTE, pues "el océano es fuente de todo", según un verso de Homero ...

 

  ... Pero debemos proceder antes de que se nos eche la noche encima". "Bien mirado, tampoco quedaría mal con unos rayos de plata", pensó el sastre AGUJA. Dos peces MARIPOSA revolotearon y tomaron el manto por las puntas más finas y hermosas depositándolo con sumo cuidado, esmero,  delicadeza, e incluso amor, sobre los hombros marchitos del anciano y frágil rey cubriéndolo casi por completo. Quedó inerte por unos instantes, aquel roce tan delicado y suave, contrastaba con la áspera pesadumbre de su conciencia y se sintió indigno de la rendición de los suyos, hasta que...

 

  ... de manera tan espectacular como empequeñeció, esfumándose su espíritu primero, se produjo la metempsicosis y fue recobrando la augusta figura de un POSEIDÓN renovado, sin tridente, permutado el hiriente y frío metal por una rosa. Todos le aclamaron y las sirenas entonaron un himno de libertad. Seguro que ahí estaba la felicidad, como dijo Aristóteles en su ética: "si equivalentes son vida buena y vida feliz, la felicidad es la aspiración suprema del ser y la práctica de la virtud el camino para alcanzarla. Pero para alcanzar la felicidad, eudaimonía, hacen falta virtud y suerte". "Somos conscientes de la gran transición que estamos viviendo pero pedimos permiso de retiro para depositar nuestros huevos pues estamos a punto de reventar", dijeron los ATUNES...

 

... Una explosión de alegría alcanzó con intensidad las rocas hasta devolverle a la realidad empapado. Esbozó  una sonrisa "si así de fácil fuera", se dijo y se preguntó cuánto tiempo llevaría allí, pero la mojadura de su cuerpo y los pies helados confirmaron que mucho. Buscó al niño y al can pero ya no estaba, él era el único ser sobre la playa. "Rotundamente esto es la felicidad, pura cuestión personal", y se ratificó en que la vida es sólo una mueca de Gioconda. Dispuesto a marcharse, apreció el oscuro crepuscular caído sobre el cielo apagando la claridad y  los sueños, como el agua sobre la orilla desvanecía las huellas y los castillos de arena, mientras...

 

 ... a él le pareció, que una rosa flotaba en el mar.

 

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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