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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 24 de mayo de 2019

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Muerte y levitación de la ballena (2010)

Premio Blas de Otero de poesia de la Universidad Complutense de Madrid 2009

Madrid: Edit. Complutense, 2010

 

Como el sorprendente oxímoron de su título -esas toneladas de carne de cetáceo que sin embargo levitan-, el hermoso libro del poeta colombiano Rómulo Bustos se compone de solidez y encanto; o mejor, se diría que lo integran sin disensiones la gravedad y la gracia más opuestas, combinadas a partes iguales dentro de una composición tan convincente como etérea, capaz de decir y de bailar a la vez y decir de un modo incuestionable en función de eso que los antiguos llamaban razón natural. Porque, en efecto, la extraña lógica que vemos organizarse en sus versos sigue un decurso tan suave como inevitable, una argumentación tan rigurosa como líquida y el poema se levanta sobre su propio peso para atravesar volando nuestros ojos, sólido y luminoso a la vez. (Esperanza López Parada)

 

Cuatro poemas de Muerte y levitación de la ballena

EUCLIDIANO

a Lázaro, a Esteban
mirando un filme de Kim Ki Duk

El ángulo de visión del ser humano se ubica en el rango
de los 180º
Los otros 180º corresponden al dominio de su sombra
Caso cerrado. Círculo concluso
En realidad, no es tan simple la cosa. Veamos:
Está la sombra visible
Mas, ¿y el dominio de la sombra invisible?
Porque toda sombra tiene su propia sombra
bien advierten Juarroz o Luis Vidales
¿Y el dominio fronterizo del espejo
que se divierte duplicando los espacios e invirtiendo a su modelo?
Por otra parte, visto desde la óptica de la sombra visible
tú eres la verdadera sombra visible
Además, correspondientes a los distintos ángulos de visión
de tus numerosos yoes, fragmentos de yoes y otros fantasmas que te habitan
habrá infinitas circunferencias-mundos
con sus respectivos 180º al sol
180º a la sombra
y sus consecuentes subdominios de sombras invisibles
y sombras-espejos
Todo esto, sin duda, parece un mal sueño de Euclides
En todo caso cuando Euclides despierte
el monstruo seguirá allí


SOMBRERO DE AHOGADO

Hay un frágil borde entre las cosas
Algo movedizo las aleja o de modo inconcebible
las acerca
Al ángel y el mandril, por ejemplo
Algo las puede hacer girar sobre espejeantes, inesperados ejes
chocar o entrelazarse
y entonces salta la piedra del colibrí
el fuego es el agua, el zamuro un fasto mensajero
Ese nudo luminoso u oscuro, ese punto ciego
sobre el que a veces, como quien camina sobre el agua
me sostengo, me yergo
en el que a veces, como en este instante, naufrago, me hundo
Estas palabras podrían ser mi sombrero de ahogado


POIESIS

El índice de la mano izquierda
se desliza en el diccionario hasta la altura
de la palabra montaña
La mano derecha ya fatigada de tareas
decide tomarla por un pájaro
y busca una jaula y la introduce en ella
La montaña comienza a entonar un canto dulce y pesado
un canto de montaña
El niño cierra el diccionario
y , en visible esfuerzo, sosteniendo con ambas manos la jaula, exclama:
- mira, madre, un pájaro-montaña ¿puedo quedármelo?
- Sí, hijo, dice, como al descuido sonreída, la madre
mientras recoge algo de tierra suelta y algunas hojas húmedas
que empiezan a caer sobre la baldosa


MUERTE Y LEVITACIÓN DE LA BALLENA

En pausado sueño veo caer la ballena
230 toneladas de carroña o alimento cayendo
230 mundos de gravedad empujando hacia abajo
230 infinitas toneladas de vértigo
mecidas, en cámara lenta, por imperceptibles corrientes oceánicas
Inmensa, poderosamente muerta, la ballena
Pareciera que su caída suscitara el abismo
en que está cayendo
Como el gran mulo de Lezama va cayendo en el abismo la ballena
Como Lezama mismo
ornamentado con la majestad de todas sus grosuras va cayendo
A los 20 niveles de profundidad la ballena
ha perdido ya sus dos aletas
Eficaces mandíbulas lo atestiguan
Seres sin ojos la miran caer
Seres sin bocas raen su densa carne
Muchos años tomará el proceso de descarnamiento total de la ballena
hasta que al fin alcance su más recóndita blancura
Me digo en el sueño
Pero, ¿en realidad cae, está cayendo la ballena?
¿Cómo saber con certidumbre si un cuerpo está cayendo
sobre el mundo
o si es el mundo el que se está elevandose/cayendo
sobre dicho cuerpo?
Este inusual tipo de preguntas ya lo han afrontado
algunos estudiosos de la nueva física
Menos extrañeza produce tal pregunta si las cosas ocurren
en un pausado sueño
Terrible, blanca ballena
lábil rastro de espuma cayente, muéstrame tu no visible
belleza
Invoco sonámbulo
Y por un instante la puedo ver detenida en su caída
suspendida, palpitante
elevándose como asombrosa flor del abismo, en el vasto esplendor del vacío
Pero, ¿en realidad, levita, está levitando la ballena?
Esto casi equivale a preguntarse, rayando los umbrales
del lugar común
¿Cómo saber con certidumbre cuál es el verdadero sueño el sueño del soñante o la vigilia del vigilante?
Talvez
todo se funde en el poder germinal de las imágenes
como aseguran Bachelard
Es decir, el sueño vigilante, es decir, la vigilia soñante
Es decir, en fin
ese misterioso lugar donde también la ballena
pudiera vernos caer o ascender en pausado sueño
Género al que pertenece la obra: Poesía
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Comentarios - 1

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1
Buy Lamisil Tablets - 10-04-2013 - 23:50:53h

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