Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 27 de mayo de 2019

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

Sacrificiales (2007)

 Madrid, Veintisieteletras, 2007

 

Cinco poemas de SACRIFICIALES

 

LO ETERNO


Lo eterno está siempre ocurriendo
ante tus ojos
Vivo y opaco como una piedra
Y tú debes pulir esa piedra
hasta hacerla un espejo en que poderte mirar
mirándola
Pero entonces el espejo ya será agua y escapará
entre tus dedos
Lo eterno está siempre en fuga ante tus ojos

 

SICOLOGÍA DE LA MADREPERLA

En algún oscuro momento a la madreperla
le es dado saber
que el mal que la aqueja no es un intruso
sino su raíz
Por tanto no puede expulsarlo
Entonces
amorosa, duramente
decide arrullarlo en su nácar
Después lo abisma en su seno
Después lo convierte en su segunda raíz
Después lo olvida
Después
le cuesta trabajo reconocerlo en el poema
que aparece publicado en alguna revista

 

MANTARRAYA

Por algún divertido arreglo
los dos muchachos han dividido en dos la mantarraya
como si fuera una hoja de papel
y ahora cada uno lleva su parte colgando de la mano
Ya nada queda de la gracia que el animal
exhibe en los acuarios
Ondeando, sumergiéndose, elevándose en el agua
todo su cuerpo como dos extrañas alas
Mientras la ofrecen a lo largo de la playa los dos muchachos aseguran que con ella se prepara un excelente
y vigorizante cocido
Las dos partes siguen vivas
A veces una de ellas levemente se estremece y aletea
como si una parte reclamara la otra
O como si conservara alguna oscura memoria de su vuelo

 

POEMA CON PEZ Y GARCETAS

Las garcetas blancas rizan con sus patas la superficie del lago
Lo hacen a intervalos rítmicos mientras planean a baja altura
Al fondo, bordeados de mangles, polvorientos baldíos
Cuesta pensar que no se trata de algo más que un juego
o una danza
En realidad, con esas periódicas caricias al agua, las garcetas
buscan atraer a los peces
que literalmente
vienen a morir a sus pies, bajo sus eficaces picos
( bajo el agua el goloso pez solo ha visto otro pez
más pequeño que espejea y salta brevemente sobre el agua)
No hay gratuidad en ese bello gesto como quisieras, alma mía
Ni tan solo belleza alguna en ese bello gesto
Solo tú y el iluso pez que se confunden
El resto es literatura - te dices conclusiva
Hay, sin embargo, un extraño fulgor en la muerte
una misteriosa belleza en un pez que viene a morir
en medio de las aguas insomnes de un poema - añades finalmente
Y el poema y el pez te lo agradecen

 

COTIDIANA

La hermana pasa lentamente la escoba sobre el pequeño tumulto
de las hormigas
y no cesa de asombrarse de lo rápidas que acudieron
al saltamontes inesperadamente caído del techo
- Parece que supieran - dice
Cuánta minúscula y moviente voracidad sobre el cuerpo muerto
Cuánto vértigo de pinzas trincando, desgarrando, cargando
victoriosamente el animalejo
-Algo las llama - insiste sabiamente la hermana
Yo nada digo.
Yo aparto los pies y dejo barrer
mientras miro la desorientación de las hormigas
que ahora no parecen saber tanto
Rómulo Bustos Aguirre

Género al que pertenece la obra: Poesía
Bookmark and Share

Comentarios - 1

La Argañosa

1
La Argañosa - 10-12-2016 - 23:21:02h

Excelente texto, me ha encantado, muchas gracias


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias