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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 21 de octubre de 2021

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HISTORIA DE LAS CERRADURAS

HISTORIA DE LAS CERRADURAS

Hoy he estado hablando con mi buen amigo Dani, un profesional de Cerrajería en Zaragoza que lleva más de 20 años en la profesión y me ha estado contando algunas anécdotas del principio de la cerrajería, las cerraduras y demás sistemas de defensa de tu hogar y propiedades privadas.


Sinceramente, me ha parecido apasionante, así que voy a compartirlo con vosotros.

Desde hace siglos el hombre necesitaba protegerse de los posibles peligros ajenos, ya fuera al principio con fuegos, refugios o cerrando la cueva con una gran piedra. Sea como fuere con esos primitivos sistemas, empezó una carrera del hombre por tener su propiedad, por tener un lugar seguro donde sólo pudiera entrar él y que cuando estaba dentro se sintiese protegido.

 

Con los años, apareció la necesidad de no sólo protegerse a él y su familia, sino también las pertenencias, ya fueran alimentos, herramientas o en un tiempo más avanzado, cualquier objeto que fuera de valor. Robos, hurtos, saqueos, pillaje... la Edad antigua estaba llena de peligros.

 

Comienza así una verdadera carrera de ingeniosos mecanismos, estrategias, técnicas y artimañas entre los que se querían proteger y los que trataban de robar lo de los demás. Pasando por casi todas las civilizaciones y con gran esmero, las técnicas defensivas fueron mejorando y haciéndose más prácticas, ya que no todo el mundo se podía construir una pirámide con trampas ante los saqueadores.

 

En algún momento de la historia surgió la cerradura en las puertas, gracias a que una simple llave, como algo práctico que sólo tenía el propietario, protegía fácilmente del acceso de terceras personas indeseables.

 

NACIMIENTO DE LA CERRADURA


La cerradura moderna tiene su origen en el pasador horizontal de madera que, acoplado a la parte posterior de la puerta, se hacía deslizar por una rudimentaria guía para encajar luego en un agujero que se practicaba en la jamba.

 

Para mover el pasador, se metía una especie de llave primitiva por un hueco, para liberar el enganche. Son las primeras llaves y cerrojos en las puertas.

 

Los egipcios ya construían este tipo de cierres, perfeccionando cada vez más y aumentando el número de cuñas para que sólo una llave concreta, con unos salientes determinados, pudieran activar el pasador.


Los romanos, tomaron ejemplo de los egipcios, pero mejoraron el sistema creando un pasador de bronce más pequeño y todo el sistema de cerramiento de metal, más resistente, permitía tener una cerradura más reducida.

 

En la Grecia Clásica también inventaron cerraduras que resultaron ser muy efectivas, aunque por lo general eran muy grandes. Intentaron mejorar los mecanismos de cierre y apertura e inventaron cierres realmente avanzados y seguros.

 

Ya en la Edad Media las cerraduras intentaban ser mucho más resistentes, porque también los ladrones, bandidos, saqueadores, incluso el ejército enemigo tenía herramientas mucho más poderosas. Martillos, hachas, cizallas, palancas... Los castillos intentaban tener grandes cierres inexpugnables, pesadas llaves y cerraduras de hierro se popularizaron durante siglos.

 

Hoy en día, sigue esa lucha, bombillos anti bumping, escudos acorazados, cierres tipo FAC, cerraduras anti torsión, incluso con imanes... cada día los ladrones intentan aprender cómo abrir las nuevas cerraduras, mientras los cerrajeros profesionales intentan anticiparse al próximo paso de los cacos.


La carrera por quién se lleva el gato al agua, parece que continuará por muchos lustros.

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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