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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 20 de octubre de 2021

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El chico de la lencería gay. Una pequeña historia de acoso escolar.

Una pequeña historia de cómo pasé de sufrir acoso escolar y vivir permanentemente discriminado y amargado, a echarme a la espalda todos los prejuicios y problemas y prescindir de las compañías que ni me han aportado nada, ni mejoran mi calidad de vida.

No hay que retroceder mucho en el tiempo para encontrar a niños y niñas acosados y que sufren abusos físicos o psicológicos en el colegio. Solo hay que abrir cualquier periódico reciente para encontrar circunstancias similares.

Mi caso fue algo distinto. No tuve que soportar humillaciones físicas, ni golpes ni amenazas.

Es por ello que podríamos decir que a la vista de los casos recientes, mi acoso escolar se podría catalogar entre uno de los casos más leves.

Sin embargo cuando estás dentro y lo vives, a ti te parece de todo menos leve.

¿Qué es la lencería gay? ¿Y por qué viene al caso esta frase ahora mismo cuando parece que no tiene nada que ver con lo que he expuesto hasta ahora?

Pues resulta muy curioso que cuente que todo empezó cuando a mis 10 años llevé un pantalón de gimnasia que a mucha gente le pareció inapropiado.

El pantalón era muy corto, apretado y ceñido.

Yo no me había dado cuenta de eso.

Simplemente era el pantalón que me dio mi madre para que me pusiera porque todos los demás estaban sucios.

Era un pantalón que no me ponía desde hacía un año, y en ese año había engordado unos kilos de más.

Por eso el pantalón me quedaba tan apretado.

Cuando me di cuenta de que el pantalón no era de mi talla, o al menos hacía un año que ya no lo era, fue muy tarde porque no puede escaparme de la clase de gimnasia, y tuve que ponérmelo por obligación o saltarme la clase.

A mi profesor no le pareció suficiente excusa llevar un pantalón que no era de mi talla, y me obligó a continuar en la clase.

A mis compañeros les pareció tan sumamente graciosa la situación, que comenzaron a murmurar, y luego a reirse y gritar en voz alta, que yo vestía lencería gay.

Resultó muy traumático y la humillación duró hasta que terminé en el colegio. Me llamaban el chico de la lencería gay.

Y por eso me pregunto, ¿qué es la lencería gay? 

La lencería gay puede ser la ropa interior que usan los hombres homosexuales. Esto que se muestra en esta web es lencería gay.

Pero mis pantalones cortos de gimnasia no eran lencería gay.

Está claro que tampoco hay una definición exacta para el término lencería gay.

Pero mucho menos podemos extrapolar este término a un pantalón de deporte corto y ajustado que un niño de 10 años no tiene más remedio que ponerse porque no lleva otro.

Las burlas, las humillaciones y los insultos siempre nacen en mentes que no funcionan del todo bien.

Cuando estamos hablando de niños de 10 años que son los que se burlan y discriminan, tendemos a perdonarlos y justificarlos porque, reconozcámoslo: "son solo unos niños".

Pero cuando te encuentras en el lado opuesto, para ti no son solo unos niños.

Se trata de unos monstruos desalmados con cuerpo de niño que devoran tu autoestima lentamente, hasta que ésta es tan baja que no tienes ganas de luchar.

Afortunadamente si le pones el suficiente empeño, y con un poco de ayuda, de todo se sale.

Yo conseguí salir de esto y animo a todo el mundo a que nunca lo sufra en silencio, sino que lo cuente y lo comparta con sus seres queridos.

Las situaciones difíciles se hacen mucho más llevaderas cuando se comparten.

Y cuando alcanzas una cierta edad y miras atrás en el tiempo, ves las cosas con otra perspectiva.

El chico de la lencería gay estuvo durante varios años marginado, y aunque no hubo en ningún momento ataques fisicos, la discriminación, los insultos y el vacío pueden dañar tanto como un puñetazo, sobre todo cuando se prolongan tantísimo en el tiempo.

Cuando acabé el colegio y comencé en el instituto, ninguno de mis compañeros pasaron a estudiar. Solo yo continué con mis estudios.

En el instituto comencé una nueva vida. 

Me separé por completo de aquella jauría de gente a la que tenía que ver todos los días en el colegio, quisiera o no.

Comencé una nueva vida. No miré atrás. Les dejé a todos en la cuneta y seguí con mi vida.

Y las cosas mejoraron y mucho.

Al dejar atrás a la manada castigadora, mi autoestima volvió a crecer y floreció hasta alcanzar un nivel en el que ya no me importó nunca más lo que nadie pudiese decir de mi.

Y mi vida fue, y es, mucho mejor.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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