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Lunes, 27 de septiembre de 2021

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Enfermedad de la tiroides y glándulas anales en los gatos: lo que necesita saber al respecto

El hipertiroidismo, la sobreproducción de hormonas tiroideas, no es infrecuente en los felinos mayores. En realidad, estos son los problemas endocrinos más comunes en los gatos. Se cree que todos los factores ambientales, nutricionales e inmunológicos contribuyen al desarrollo de tumores que estimulan a las glándulas tiroideas para que secreten demasiada hormona tiroidea.

Aunque los síntomas del hipertiroidismo varían de un gato a otro, algunos son comunes. La mayoría de los gatos hipertiroideos pierden peso a pesar del aumento del apetito y muchos experimentan soplos cardíacos o frecuencia cardíaca elevada.

Otros síntomas comunes incluyen vómitos excesivos, sed y micción que también pueden indicar diabetes y aumento de la actividad. Sin embargo, el diagnóstico inicial puede ser complicado, ya que algunos gatos tienen menos apetito y se vuelven menos activos a medida que envejecen.

En algunos casos, un gato afectado puede experimentar diarrea o problemas respiratorios. Se necesitan análisis de sangre que evalúan los niveles hormonales para diagnosticar con precisión el hipertiroidismo. Una vez diagnosticada, la afección generalmente se puede controlar con medicamentos, tratamiento con yodo radiactivo o cirugía.

Como la mayoría de los depredadores, su gato tiene glándulas anales o sacos anales incrustados en el músculo de su esfínter anal. Cuando el animal defeca, se alarma o se excita, las glándulas excretan un líquido picante que identifica al animal individual.

En realidad, es la presencia de este líquido lo que hace que los excrementos de un animal sean tan interesantes para otros animales. Las glándulas anales sanas se exprimen o se vacían cada vez que su gato tiene una evacuación intestinal. Sin embargo, las glándulas anales pueden retener líquido si se impactan o bloquean, se infectan o lesionan, lo que puede causarle molestias, dolor y, en algunos casos, complicaciones más graves a su gato.

Si notas que tu gato se lame o muerde excesivamente su área anal o arrastra su coño por el suelo, o si desarrolla un mal olor, necesita atención veterinaria. El tratamiento generalmente implica la compresión manual de las glándulas, un procedimiento simple. En casos crónicos, se pueden extirpar las glándulas.

 

Género al que pertenece la obra: Ensayo literario
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