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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 16 de agosto de 2022

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Málaga, ciudad capital de bienestar y patrimonio cultural

La próspera capital de Andalucía, ha sido elegida a finales del año 2020 por Forbes como una de las mejores ciudades europeas para vivir. Entre distintas razones se encuentran sus colegios internacionales, el sistema sanitario, la proximidad con aeropuertos, el costo de vivienda, su bajo índice de criminalidad y buena calidad de vida. Si estás buscando invertir en una ciudad española o comenzar un proyecto junto a una empresa constructora en Málaga, este artículo es para ti. 

Una ciudad cosmopolita que respeta su patrimonio 

Si buscas conocer Andalucía, o acaso redescubrirla, sin dudas debes comenzar por su capital: Málaga. Se trata de la ciudad ubicada en la Costa del Sol, emblema de fiestas, tapas, flamenco y sardinas… Fue fundada por el pueblo fenicio y elegida por su puerto, enclave estratégico en España, así como sus yacimientos de plata y cobre.

 Seleccionada por su buen clima y buen ambiente para la fiesta, este lugar también es un emblema en España por su respeto arquitectónico y patrimonial a través del tiempo. Málaga ha crecido muchísimo en las últimas décadas, volviéndose una ciudad cosmopolita elegida por personas del mundo entero. Con su cultura, flamenco, mar y tradiciones, este paraje entre el mar y antiguas construcciones enamora a cualquiera.

Su historia

En un primer lugar, Málaga fue habitada por romanos y visigodos. Parte del paso del imperio romano por Andalucía se ve en sus coliseos y teatros romanos, de tipo ‘foro’. En una segunda instancia, llegaron los musulmanes a la ciudad costera para nombrar al territorio como Al-Andalus, a posteriori rebautizado como Andalucía. Este segundo período duró siglos, y bastó para que los moros pudieran edificar a gusto y placer. Gran parte de las construcciones y tradiciones de la región se ven reflejadas por el paso de los moros por estas tierras. 

Finalmente, los Reyes Católicos se instalaron en Málaga después de la retirada musulmana, buscando dejar su rastro en la arquitectura del sitio, a su vez. 

Todo esto hace de Málaga una ciudad más que interesante, confluyendo en su legado con las mezclas arquitectónicas de las tres grandes épocas que la forjaron: el período romano, el musulmán, y el cristiano.

El teatro romano 

Este emplazamiento data de la época romana, como dijimos previamente, fue erigido luego de que los romanos tomaran el imperio conquistado por los fenicios, quienes en su lengua bautizaron a la ciudad como Malaka (también escrita Malaca o Malacca). Se reconoció el prestigio del lugar y fue restaurado donde a día de hoy, la Casa de la Cultura funciona. Al principio, fue utilizado hasta fines del siglo III como teatro. Luego, el foro tendría la suerte de ser un espacio empleado para que en sus piscinas se salasen pescados y se preparen distintas salsas derivadas, como el garum. Será en el siglo V en el que el sitio comenzará a ser usado como una necrópolis, preparando a sus muertos para los enterramientos en ese punto. Durante la conquista musulmana, ya en el año 711, habría sido un recinto militar y finalmente una mezquita.

Vale la pena mencionar que, en sus últimas reformas, la edificación atravesó unas interesantes modificaciones. Para empezar, el edificio diseñado por el arquitecto Antonio Tejedor proyectó derrumbar la Casa de la Cultura que funcionaba allí para poder recuperar la finalidad primera del espacio: que funcione allí un teatro romano. De esta manera es que al día de hoy se toman clases de teatro romano en este espacio tan versátil e histórico para todos los andaluces.

Plaza de la Constitución

Tras la muerte de Franco en el año 1975, la llamada Plaza Mayor pasó a llamarse, en honor a la constitución española, Plaza de la Constitución. 

Previamente, la plaza se llamaba simplemente Plaza Mayor o Plaza de las Cuatro Calles. ¿Por qué? Porque en épocas de toros en Málaga, la plaza mayor oficiaba de plaza de toros, y cada una de las cuatro calles era un toril. 

Hoy, ya lejos de los toros, es una de las plazas más importantes del centro de la ciudad, y tiene únicamente tránsito peatonal. Es un punto de encuentro tanto para sus habitantes como para sus turistas, y durante  Semana Santa, la Feria de Málaga se levanta en ese mismo lugar. Por otro lado, carnavales y distintas fiestas y ferias también eligen a esta emblemática plaza para desenvolverse.

Una de sus peculiaridades es lo que los malagueños han apodado como la fuente viajera. Se debe a su fuente de Génova, la cual ha sido tan retocada, cambiada y modificada a lo largo de su historia, que sus vecinos decidieron bautizarla simplemente como ‘la fuente viajera’.

Castillo de Gibralfaro

Este castillo supo ser un recinto fenicio, tomado por el rey musulmán Abderramán III, y transformado en una fortaleza durante el año 1340. Este paraje protegía y alojaba a las tropas musulmanas de los ataques cristianos, tapando una de las posibles zonas de asalto de la Alcazaba. Tiene 2 líneas de murallas y 8 torreones de avistamiento, por lo que Gibralfaro era, prácticamente, infranqueable.

Sin embargo, este punto turístico está emplazado en las faldas del monte malagueño de igual nombre, y hay que estar en muy buena forma para poder subir a pie hasta su cima. Aun así, el monumento declarado “Bien de Interés Cultural” en 1931, tiene unas vistas sublimes de la ciudad y, si el cielo se encuentra bien despejado, te permite divisar el continente africano. 

Mezquita Aljama

Esta mezquita, la cual quiere decir en árabe ‘ayuntamiento’ o ‘reunión de muchas personas’, tiene efectivamente una capacidad enorme en su interior. Se encuentra detrás de la iglesia católica del centro de la ciudad, y es sin lugar a dudas un emblema del legado nazarí en Andalucía, la región con mayor cantidad de musulmanes en toda España. 

Calle San Agustín 

Paseo tradicional de la urbe con su Museo Picasso, la casa del pintor y el Teatro Echegaray donde Antonio Banderas, el andaluz más conocido a nivel mundial hoy día, comenzó su carrera, se encuentran emplazados en San Agustín. Por esto, este lugar es digno de ser elegido para pasar una tarde recorriéndolo. 

Bodega El Pimpi: arte, flamenco y política.

Por último, si pasas por Málaga, esta debe ser una de tus paradas obligatorias. La bodega nació en la década del 70, al mismo tiempo que la Universidad de la ciudad. El bar fue hogar de todas las cátedras de flamencología, como así también de sus cursos de verano. Cuentan con una amplia carta y jardines tradicionales, por lo que la gente espera cerca de una hora para poder entrar a comer. A su vez, El Pimpi fue elegido por Antonio Banderas para distintas grabaciones en sus rodajes, ha sido galardonado un sinfín de veces, y es la cuna del concurso de Poesía Joven de España.

Género al que pertenece la obra: Ensayo literario
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