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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 14 de mayo de 2021

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Buscadores de Privilegios

“Todos los ciudadanos son iguales ante la ley”; palabras más o menos contienen todas las Constituciones del mundo y sus marcos legales para la aplicación. Pero ha habido siempre una resistencia instintiva al cumplimiento de ese principio. La libertad parece ofrecernos algo a todos, en cambio la igualdad ante la ley pareciera que nos quita algo.

Sencillamente nos quita el derecho al privilegio que está profundamente anclado en la naturaleza humana. Cuando el 4 de agosto de 1789 los nobles franceses renunciaron patética y solemnemente a todos sus privilegios, comenzó el problema de precisar hasta donde podían desaparecer todos los privilegios.

Las revoluciones de los tiempos modernos y también las democracias han logrado acabar con muchas cosas pero no con el privilegio. Hay una especie de inclinación instintiva hacia su uso y disfrute, olvidando siempre los que las buscan, compran y/o roban que eso no les durará mucho y por ello pagarán en vida o los suyos, que eso no les hace inmunes ni mejores, que “todo es transitorio” como en parte reza el célebre Poema de Shaka de Virgo.

Desde los privilegios escandalosos o ridículos de permanecer bajo el amparo servil ante los mandatarios de cualquier nivel hasta la exención de ciertos servicios o ciertos pagos. El privilegio está siempre más del lado de lo que nos evita tener qué hacer que del de lo que podemos hacer.

Si bien ya nadie busca el privilegio de estar al lado del rey en una cena, más frecuente es que busque la posibilidad del privilegio de alguna exención de pago de impuestos y contribuciones o de ser beneficiados a dedo para licitaciones.

Las personas de la tercera edad que bien merecen todo el respeto y atenciones del mundo, se hacen de sus privilegios para mofarse o realizar reclamos reiterativos y sin sentido a los que deben hacer su fila normal para pagar una entrada al cine u obtener un beneficio gubernamental como paquetes de comida o descuentos en viajes y turismo.

Por igual muchas mujeres utilizan al feminismo o su elegancia en el género para atacar a caballeros sólo porque no les ceden el asiento en el bus a pesar del notorio cansancio o paquetes que éste pueda tener. La igualdad se exige bajo el amparo de los privilegios y no del sentido común y el humanismo.

Y es que nada satisface más al ego que el disfrute de un privilegio por sencillo, pueril, o insignificante que parezca.

George Orwell en su aguda sátira de “La Granja de los Animales”, formuló la expresión mejor acabada de la dificultad del famoso principio en aquel apotegma inolvidable, que podría colocarse en la mayoría de los edificios públicos: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”

La pasión por estar sobre el otro, por gozar de ventajas, por no decir cómo ganar dinero en Internet como para que no le roben clientes pensando que el mundo sólo posee dios cuadras, por sentir que no está obligado por la ley a lo que están obligados los demás, parece inextinguible.

Ángel Ganivet encontraba la raíz de los males políticos de España en aquella ambición inconfesada que alentaban los españoles, la de llevar una carta foral personal firmada por el rey que dijera simplemente: “Este español tiene el derecho de hacer lo que le dé la gana”.

Así como Arturo Uslar Pietri develó los males de Venezuela al decir que “Hay que sembrar el petróleo”, en directa alusión de que los privilegios del mismo podían ser etéreos así hubieren muchísimos pozos petroleros y yacimientos, pero una mala administración y costumbrismo, hechos que actualmente se ven en un país que tiene que importar gasolina que paga con el privilegio del oro de sangre que extraen los privilegiados del régimen de Nicolás Maduro, el ELN de Colombia, Rusia, China, Irán y Turquía, entre otros “privilegiados”.

De todas las nobles proclamaciones de los Derechos del Hombre que se proclamaron hace más de dos siglos en Francia, ninguna ha resultado más inalcanzable que la de esa difícil igualdad ante la ley. Siempre hay quien quiere un privilegio por lo que hace, por lo que tiene, por su físico, por edad, por género o por su fuerza bruta física o armada.

Los privilegios de vivir armónica y dignamente como que siempre van a ser mal vistos, siendo tan necesarios para conseguir la mentada paz que cada país necesita y que cada uno busca en su casa mental

Género al que pertenece la obra: Literatura digital,Periodismo literario
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