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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 17 de octubre de 2021

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DISCURSO DE LA ANCIANA MUJER DE LETRAS

 

Hablar al futuro se me hace un improperio 

¿cómo hablar cuando el consuelo se aveza al pozo?

te has convertido en una poeta infiel, apóstata del verso

has caído en la dictadura que abandona la esperanza a la suerte de la arqueología 

estás en la necesidad de hipotecar saliva de sátiros a cambio de calcio intravenoso

aquello que intentaste tratar con benevolencia lo has terminado destruyendo 

en tus arterias se dibuja el mapa de Siberia 

eres zafia, torpe, dejándose engañar como los niños

por el peso legislativo del desahucio multiorgánico del lenguaje 

quisiste tanto al mundo que te imaginaste siendo su ginecóloga 

quisiste tanto al mundo que te casaste con la mentira 

quisiste tanto al mundo que te obligaste a aceptar la vida como un propósito

quisiste tanto al mundo que te aferraste a la necesidad del dolor como un clavo ardiendo 

ahora nada de eso importa

no se te da bien traficar con la tristeza o buscar la apoplejía emocional 

no se te da bien reirte de los payasos intentando encajar un rinoceronte en la lavadora 

no se te da bien desentenderte del gañido entre los granos de café 

los años son la lucha contra la verdad para que la noche siga haciéndose camino 

las ventanas son rescoldos de un hospital para la humillación 

el silencio se hizo llaga en tu lengua

haciendo tan lícito pensarse el corazón como el fuego impetuoso que arrasa los árboles

mientras la juventud se daba a la fuga de lo que sentía ya como Guantánamo  

no has sido madre de nada excepto de tus desgracias 

te despertabas por las tardes sin complejo de inferioridad con respecto a ningún dios

el caos es incontestable incluso para la Teología o la Ciencia 

te viste lo suficientemente predispuesta a hacer de la palabra un manicomio particular 

tu único patrimonio fue, es, y será el flujo de tu coño 

los renglones no se torcían, nacían jorobados como los camellos 

la insatisfacción era el último grito de socorro 

aun sabiendo que las ambulancias sonaban más fuertes que tú 

esa manía de divagar sobre los algoritmos de la luz 

la tomaste como un síntoma de la crisis psicótica de un daltónico

el archipiélago estaba para aquel que supiera cabalgar el desengaño  

 

Vanora Miranda

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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