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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 11 de agosto de 2022

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HOT WIFE

 

No soy una tía como Dios manda 

me gusta irme a dormir cuando las monjas de clausura se despiertan

y desconfío de los hombres que madrugan los fines de semana 

sé desde los cinco años que los rosarios se utilizan como bolas chinas en los conventos

y que alguna que otra monja guisaba el fruto de su vientre como redención  

sueño que destruyo el Congreso de los Diputados dos veces por semana

comparo la generosidad de mi coño con un voluntariado prolongado en el tiempo

puedo llenar una piscina de semen con tan sólo juntar a los amantes de mi vida

deseo la muerte de todas las suegras de España, sin excepción, 

anhelo cantarles nanas gitanas en sus tumbas contándoles cómo cuidaré a sus hijos  

aconsejo a mis amigas casarse en gananciales sólo con pilotos y notarios

en otros términos les niego el mero hecho de pensarlo 

advierto a mis amigos que la profilaxis en las sectas no se lleva y utilicen condón

tengo la certeza de que la poesía es el cúmulo de deseos no realizados de niños maltratados 

la cúspide donde se guardan las alas de ángeles entubados en la UCI 

tengo la certeza de que la poesía es un dragón prendiendo fuego a las ciudades 

la malaria de un melocotón que ansía ser devorado por una mandíbula 

tengo la certeza de que la poesía es un cáncer metastásico tratado como enfermedad crónica

el paciente en coma que jamás te contestará ni hará preguntas

pienso que Virginia Woolf quiso decir casa propia en vez de habitación

cuestiono la decisión final de Kate Chopin de ahogar a Edna en vez de a su marido

quiero copiarle a Emily Dickinson la idea de escribir versos en camisón blanco

pero termino escribiendo versos sin bragas y camiseta negra 

el Kaddish es mi manual de instrucciones para la prevención del suicidio 

utilizo los poemarios de Manuel Vilas como papel higiénico desde la pandemia      

no soporto que la madre de Forest Gump compare la vida con una caja de bombones

no soporto a los nostálgicos de los 80 no reconocer la grandeza de Demolition Man 

no soporto a los insensibles que no lloran con las muertes en las óperas de Puccini 

no soporto ignorar cómo suena un orgasmo de mi madre pero saber cómo lo hace su llanto

no soporto que me nieguen como a Jesucristo y ser una huérfana de nombre 

no soporto a los poetas españoles que comparan los pueblos con el Western americano

no soporto a las poetas españolas que se comparan con las brujas de Zugarramurdi  

no soporto rozar con mis manos la sartén a rebosar de aceite girasol 

disfruto usar como cenicero el Ulysses de Joyce cuando no puedo levantarme de la cama

y doy gracias entre las mantas que para su bicentenario estaré más que muerta 

no duermo si no hago de la postal de Isabel de Farnesio una estampa religiosa 

encuentro en mi infancia el morbo a recibir hostias por no hacer los deberes

y a dinamitar mi reputación pidiéndole a inútiles que me escupan en la cara  

confieso haber utilizado las piernas de una Barbie para empezar con la masturbación

y la pared de mi cuarto para ensayar besos con lengua 

recuerdo que mi primera mamada fue en el Parque del Oeste, año 2006,

a escasos metros del lugar donde se prostituía La Veneno

recuerdo que mi padre siempre veía porno y se masturbaba a la misma hora 

después de que terminaran la emisión de Tómbola o Crónicas Marcianas  

ahora sólo la Ciencia tiene constancia de sus constantes vitales en Brasil 

la depresión me ha hecho descubrir los privilegios de ser farmacéutico

reconozco que viajé a Ámsterdam a buscar la oreja de Van Gogh 

en los calzoncillos y las mamadas del sobrino de mi ex novio 

reconozco que viajé a Badajoz a buscar la luz del verso 

pero terminé siendo la puta amante esperando en un hotel

los algoritmos me castigan fallando por mi ineptitud en las matemáticas 

me emparejan con divorciados con hijos en vez de drogadictos ninfómanos 

menciono lo que aborrezco que me lleven sólo a admirar la clorofila de los árboles

y ahí están los algoritmos otra vez con una jauría de senderistas y montañistas

los algoritmos me han llevado a conocer a personajes berlanguianos 

ex actores porno adictos a la cerveza y a mear en las esquinas de Madrid

guionistas adictos a tratarte como su Coñify cuando se aburren de escribir 

pringados con piernas coaguladas de Lavapiés que no saben 

decirte quién es Borges o Cortazar en una fotografía porque no es su rollo

sacerdotes del egocentrismo, la egolatría y el salmo

psicópatas que prometen para la luna de miel destruirte por pura convicción

químicos sin química, raperos sin rima, actores sin monólogo       

me declaro culpable de enrollarme con mi hermanastro negro a los quince años 

y sentirme atraída en el colegio americano por un judío sionista israelí

pienso que negarme a la publicación es mi mejor aportación ecologista

mi poemario más famoso será mi propia vida fragmentada en porciones de fruta  

voy a romper las estadísticas al suicidarme un viernes por la mañana 

sigo las indicaciones de al saber nadar descartar ahogarme

encuentro exagerados el ingerir veneno y volarse la tapa de los sesos

el ahorcarse en medio de un callejón con el sombrero puesto

el pegarse un tiro tras el abandono y el desengaño 

el pegarse un tiro directamente al corazón errabundo

el tirarse al vacío desde el apartamento de mi padre en Brasil 

me fascina la idea de los dieciséis envases de somníferos 

que no quede nada más que ir hasta el fondo con un cóctel de 50 pastillas

el sufrir una sobredosis de cocaína, obsesionada con la idea de que van a fusilarme

hacer la promesa de no llegar a los 40 años y cumplirla

ingiriendo barbitúricos y atando una bolsa de plástico alrededor de la cabeza

entre mis últimas voluntades más relevantes se encuentran  

que el paramédico buenorro me haga un dedo durante la agonía de la muerte

que el gotero de suero  me haga la extremaunción con el soneto 55 de Shakespeare 

que adjunten mi cadáver a la lista de aptos para disección en la Complutense  

que se rían de mi último acto de amor a este mundo de letras intangibles

que descubran mi secreto, en vez de sangre estoy hecha de aguarrás

que al ya no estar haya alguien dispuesto a desearme y amarme como nunca hicieron  

ser más hermosa que Elizabeth Siddall en un cuadro de John Everett Millais

consentir el llanto sólo si se va dejar sordo a un Titán o al verso. 

 

Vanora Miranda

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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