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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 23 de enero de 2022

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Ser Nick Cave, estar o parecer

 

Hace unas pocas semanas fui al cine a ver la película "20.000 días en la tierra" (20.000 days on earth) con la intención de saciar de un solo plumazo dos pasiones mías: el cine documental y Nick Cave.

Película dirigida por los británicos Iain Forsyth y Jane Pollard, artistas de prestigio dentro del mundo de las performances e instalaciones audiovisuales (recomendable echar un vistazo a la performance A Rock 'N' Roll Suicide (1998)), entré en la sala de cine esperando ver cómo se desgranaba esa excéntrica, polifacética y doliente personalidad además de poder disfrutar de la música e intentar observar de cerca el proceso creativo del, para mí, uno de los mas importantes "crooners" de las dos últimas décadas.

Pues bien, creo que nada de lo anterior ocurrió - excepto lo de disfrutar de la música-. La película arranca con una secuencia visualmente muy lograda, de estética perfecta e impecable fotografía. Nick Cave dormido, en la cama con su mujer, se despierta, se despereza y se levanta a abrir las majestuosas contraventanas de su majestuosa habitación para comenzar su día. ¿Una metáfora de algo por venir?, ¿Nos abrirá las puertas de su vida y de su pasado?

 

Nada más lejos de la realidad. Lo que nos encontramos a continuación y a lo largo de todo el metraje es su poderosa y poética voz -en off y en on- ejerciendo de narrador de su propia vida, narrador omnisciente, claro, pero poco fiable al ser él mismo. Poco a poco te das cuenta como ese personaje que te imaginabas duro (está en sus novelas), gruñón (lo he visto varias veces en concierto y es así), atormentado (su poesía lo demuestra) ... se transforma en un ser amable (no me lo creo), dulce (imposible) y socialmente adaptado (nunca).  No descubrimos ningún secreto de sus oscuros, brillantes y adictivos años en Berlín. Ni tampoco de su fructífera relación artística con Mick Harvey y posterior ruptura... no consigues alimentar a la fan que llevas dentro salvo cuando escuchas su música.

Y una se pregunta ¿estaría yo equivocada? ¿habré prejuzgado y mitificado al personaje y este es el verdadero Nick Cave? o ¿estamos simplemente ante una mala película?.

Creo que no. Creo que estamos ante un juego más de este personaje y de los directores. Y se divierten.

Todos aquellos que como yo van a ver un documental de género, se encuentran con un experimento estilístico. Y una llega a la conclusión que lo que esta viendo es un fake o un falso documental. Protagonizado en apariencia física por Nick Cave haciendo el papel de otro Nick Cave, dos personajes con la misma cara y traje (siempre impecable, los dos).  Crean un personaje nuevo, que se llama igual y que está "basado en hechos reales". A veces una tiene la impresión que ciertas secuencias del documental están ficcionadas, como en esas recreaciones de los documentales de historia antigua o de crímenes del pasado. Pero al estar viendo y escuchando, como he dicho antes, al propio Nick Cave,  vuelves a entrar en su juego de la "verdad". Otra vez confrontación de la realidad que tu creías que era, con la que ellos te están mostrando.

Al llegar a casa, busqué un libro que compré cuando estudiaba la carrera, Imágenes para la sospecha, falsos documentales y otras piruetas de la no-ficción.  Editado en 2001 por Jordi Sánchez Navarro y Andrés Hispano para el festival de Sitges de ese mismo año. Libro altamente recomendable para todos los que gusten del documental en todos sus géneros y del falso documental en concreto (aunque algún artículo sea excesivamente sesudo en su desarrollo). Me lo revisé con la idea de reafirmarme en mi hipótesis.

 

-Derrumbando mitos-

Si bien en el cine de ficción se da por sentado que lo que estamos viendo es una historia creada o basada en hechos que ocurrieron de verdad pero narrados desde la "subjetividad" -un autor toma esa historia y la modela desde su perspectiva personal, asumiendo el espectador que es una "realidad" inventada o retocada por el/la autor-, en el documental o cine de no-ficción, se admite que la mirada que narra la historia es puramente "objetiva" , sin manipulación, y por tanto, los hechos narrados son reales. El espectador asocia una imagen documental, en este caso cotidiana, Nick Cave levantándose de la cama con su mujer dormida al lado, como algo "verdadero" que representa la realidad de esta persona.  De este modo, ya estamos predispuestos a creer todo lo que nos va a contar. Sin embargo esta supuesta objetividad del cine documental no puede ser tal, ya que no se debe olvidar que detrás de la cámara hay un autor/a que siempre va a reflejar su forma de pensar, su ideología, su manera de sentir, de interpretar a Nick Cave e incluso que tiene que hacer la elección de dónde poner la cámara, que objetivo usar, que imágenes usar en montaje y que material dejar fuera etc. Todo esto,  pasa por el prisma individual y subjetivo del creador y  por tanto derrumba el mito del cine de           no-ficción como representación de la "realidad" que existe para todos por igual.

Así pues, dando por cierto que todo cine es subjetivo -ficción y no-ficción- , entonces y sólo quizás, la pregunta sea otra, ¿qué es real y que es falso?. ¿Es mi Nick Cave el "real" o por el contrario es el que proponen en la película?.

Remontándonos a  la antigua Grecia, ya los poetas cantaban relatos de hechos acontecidos mezclados con la ficción. Eran relatos que contenían "verdad y falsedad", y nosotros somos herederos de esos relatos. Obviamente, desde nuestro tiempo, ahora podemos afirmar que Ulises nunca vio a las sirenas o que no llego a pelear con cíclopes. Pero mirando a nuestra época, dominada por la imagen y por los media que facilitan la rápida transmisión y creación de información, la posición se hace más difícil. Y no hace falta ser muy crítico para darse cuenta que las grandes industrias audiovisuales y mediáticas, así como políticas, son capaces de modelar la realidad. La realidad se crea, se destruye y se transforma.

 

"En la cultura de los media, los conceptos de verdad y falsedad  han perdido cualquier validez. Todo es verdadero y falso a la vez. Lo cual impone una nueva relación con la imagen y los sistemas de transmisión de conocimiento, y que tiende a redefinir la noción de lo real"

Joan Fontcuberta.

 Sabiendo imposible averiguar si una imagen es cien por cien verdadera o cien por cien falsa, habrá que reformular otra vez la pregunta y plantearla en otros términos. ¿Qué grado de "verdad" o de "falsedad" contienen estos hechos? y la dificultad aumenta. Por consiguiente, y volviendo a la hipótesis de que "20.000 días..." es un falso documental, a una la resulta muy difícil poder afirmar o negar en términos absolutos esta teoría, y recordé unas palabras dichas por Nick Cave en el propio documental:

 "Ese reluciente espacio, donde se cruzan la imaginación y la realidad es donde existen todo el amor, las lágrimas y la felicidad. Este es el lugar, aquí es donde vivimos."

 Y aquí es dónde está la clave. Ese lugar donde nada es verdad, nada es mentira.

Yo, por mi parte, he decidido quedarme con la idea que tenía en mi imaginario de Nick Cave, de ese impresionante músico, de vida confusa, poesía maldita y rock and roll en las venas.

 De todas las verdades, me quedo la mía. Eso sí, un poco más dulce.

 

http://youtu.be/RrxePKps87k

 

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