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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 25 de enero de 2022

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Línea cero, open space

LÍNEA CERO, OPEN SPACE


Autor: Claudio Marrucci

Traducción al español: Yunia Fernández Roldán

 

El festival multimedia se celebró del 21 al 28 de febrero en "La Rampa Prenestina" (Roma). Organizado por la "Associazione Culturale Beat-72", nos acerca a una festividad de la antigua Atenas: las Leneas. Al igual que entonces, en este caso también se han exhibido y han vivido el arte en estado pleno un grupo de actores, músicos, bailarines, pintores, poetas...

Roma está llena de lugares abandonados que tienen una belleza misteriosa y provocan fascinación, dejando con la boca abierta, como ocurre con "La Rampa Prenestina". Se trata de un viejo garaje en forma de espiral de la década de los sesenta, reformado por la V circuncripción y abierto como lugar ideal de encuentro para artistas de la década de los años setenta como Renato Mambor y Demetrio Stratos y artistas nacidos en esa década y posteriores, Antonio Bilo Cnella, Alessia d'Errigo y Silvia Valeri. Es una vuelta, sí, pero también un punto de partida. Un lugar, como se decía al prinicpio, mágico y dotado de una arqueología industrial que revive durante una semana y se convierte en el corazón palpitante de un barrio atestado de emergencias, casi como el resto de la ciudad y como el mundo, pero también lleno de ganas por querer ir más allá.

La inspiración de este extraño lugar se transforma en algo artístico al ser corazón y cerebro, sangre y carne.

El "lugar" es una enorme espiral que se despliega y se repliega siempre dentro de los límites de la "Performazione", donde el público tenía que juzgar, pero especialmente debía escuchar y, digámoslo, el arte de escuchar es un arte difícil pero que cuando se consigue, acerca a todos a lo divino y, hoy en día, se necesita escuchar, es absolutamente necesario.

Pero partamos de una explicación mínima de la actuación por parte de quien la ha creado y llevado a cabo, Antonio Bilo Canella:

 

Una escenografía con un alto grado de improvisación total.

Teatro-no-teatro con fines puramente artísticos.

Como la Performance Art, la Performaction è "...an event that could not be repeated, captured or purchased... " (Adrian Parr, Deleuze Dictionary); pero a diferencia de la Performance Art, la Performaction rechaza el "concepto".

La Performaction (cuyo creador y teórico es Bilo, aunque contó con la ayuda esencial de Hoss Taheri) defiende laevolución de la forma teatral hacia una "revolución permanente", donde el "concepto", que ha dominado el siglo XX y parte del XXI, vuelve a su papel original de frontera y lugar de trabajo. La acción escénica se desarrolla sobre sofisticadas estructuras elevadas y que se autogeneran en una continua traición y fuga del pre-pensamiento.

Para simplificar las cosas, una improvisación total donde los múltiples estilos y el nivel formal igualan y superan (dicho por los espectadores) los de un espectáculo ensayado y preparado: ya no es el efecto sino el evento, ya no es la idea, sino el escuchar.

El grupo de la Performaction: Bilo, Alessia D'Errigo y Giovanni Greco (voz, palabra y cuerpo), Daniele Casolino (música), interactúa con Maria Borgese (danza), Orodè Deoro y Silvia Valeri (pintonres), Roberto Bellatalla y Oscar Bonelli (músicos), Antonio Veneziani, Ilaria Palomba y Claudio Marrucci (escritores), Tiger Orchid (artista corporal), Alessandra Cristiani (cuerpo y butoh, que es un conjunto de técnicas de danza con movimientos lentos, expresivos e imaginativos), Greta Agresti (directora y actriz), Flavio Sciolè (videoarte e intérprete) y Hossein Taheri (actor, director e intérprete).

Naturalmente el ambiente era mágico, aunque frío. Se caldeó con algunas actuaciones inolvidables como Brown Sugar (Maria Borgese), Aguardiente (Alessia d'Errigo), Residuale (Alessandra Cristiani), Il tramonto della mia nascita (Hossein Taheri)... y las representaciones de la segunda noche con Bilo Canella como cabeza de cartel.

Tanto calor y tanto "swing" se debe a los músicos Daniele Casolino, Roberto Bellatalla y Oscar Bonelli y a las palabras de Giovanni Grego, Ilaria Palombo, Antonio Veneziani...

Habría que citar a artistas, pintores, músicos y espectadores, a todos. Pocos han exagerado, pero también esto sucede y en una semana puede haber vientos en contra y cancelaciones. Menos mal que Linea zero se ha representado; el punto de partida para seguir adelante.

Aún hay que decir algo más sobre la organización del espacio, obra de Bruno Mazzali, quien tenía buenas referencias: Le Trousse Chemise (sala de espéctaculos en Bretaña), homenaje al teatro de Renato Mambor y al anfiteatro: Demetrio Stratos con una serie de desnudos al compás, como una música binaria. Un desnudo masculino y uno femenino hipnóticos e iguales debido a la iluminación natural y artificial, una maravillosa desorientación que la voz de Demetrio Stratos habría inundado y habría hecho cobrar vida mágicamente.

Una semana irrepetible que retrocede y se nos va en un juego de perspectiva teatral y artística de enorme actualidad.

No soy partidario de repetir, pero dado que la actuación es irrepetible, ¿por qué no hacer otra semana de actuaciones, algo breve, solo para demostrar el estado  de las cosas  y para acercar, en especial, este evento único y excepcional a los jóvenes? Total, la Línea Cero se retrasaría poco, pero quizá alejaría algo a la muerte, ¿o no?

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