Ahora que se ha terminado el mundial de fútbol, llega el momento de pasar a la auténtica diversión, que como todo el universo sabe, consiste en leer el nuevo número de Sci-FdI. En esta ocasión, empezaremos remontándonos al principio de los tiempos para conocer las vivencias de La singularidad. Tras ello, en El hombre que se borró a sí mismo pasaremos a analizar las consecuencias derivadas de buscar la privacidad de nuestros datos. A continuación, conoceremos cómo transcurre la vida En el bosque de farolas, una nueva historia de Ismael, nuestro autor más prolífico y que esperamos que no piense que Los últimos días en Ismele es un juego de palabras en el que lanzamos algún tipo de amenaza de acabar con su vida. Todo lo contrario, esperamos que tanto él como el resto de autores sigan deleitándonos con sus escritos. Finalmente, nuestra sección de relatos terminará El día de la liberación, dando paso al siempre esperado y acertado ensayo que nos presenta Rutwig Campoamor Stursberg. Esta vez, nuestro ensayista de cabecera nos propone adentrarnos dentro de una literatura poco conocida en lengua hispana. En particular, nos presenta la obra de uno de los grandes autores en lengua germana, el austriaco Herbert Werner Franke. A pesar de que casi ninguna de sus obras está disponible en nuestro idioma, su lectura es francamente recomendable, por lo que animamos a todos nuestros lectores a acercarse a su obra, a la vez que animamos a las editoriales a traducir sus trabajos.
[Seguir leyendo] EditorialNo recuerdo cuándo nací. En realidad, no recuerdo haber nacido. Tampoco sé cuánto tiempo llevo aquí. No, eso tampoco es así. El tiempo no existe, así que no puedo recordar algo que no existe, pero que, creo, en algún momento podría existir. Estoy en un lugar, un espacio, en el que se acumulan los recuerdos de los futuros posibles. No. No es así. No hay espacio. Aún no existe. Simplemente soy. Simplemente estoy. Existo rodeado de millones, quizás billones, de otros entes que no existen, pero que algún día podrían existir, y permanezco en medio de una oscuridad blanda, por la que puedo deslizarme sin moverme, sin sentir opresión alguna, sin notar límites que me obliguen a ir hacia un lado u otro. Digo oscuridad, pero en realidad no sé qué es eso. Es un concepto que asocio a algo monocolor, sin saber muy bien qué es eso del color. Pero sé que existe ese concepto y que en algún momento podré conocer y discernir sobre su existencia y su posible variabilidad.
[Seguir leyendo] La singularidadEl último servidor estaba en Finlandia. Julián lo sabía porque había trazado la IP con la paranoia de un animal acorralado. Hizo clic en "Confirmar Eliminación Permanente". La barra de carga avanzó con una lentitud burocrática.
[Seguir leyendo] El hombre que se borró a sí mismoCuando era niño, papá era el más grande, el más fuerte, el que lo sabía todo.
Yo solía agarrar su mano articulada con fuerza cuando cruzábamos de noche el bosque de farolas. Las luces de aquel lugar me aterrorizaban. Cuando por fin llegábamos a la orilla del mar de chips, él se adentraba a nadar entre las olas para pescar los mejores componentes electrónicos.
[Seguir leyendo] En el bosque de farolasTres soles de distintos tamaños se veían a través de la ventana triangular.
La reunión se encontraba en su punto álgido. Después de horas de acalorado debate, se hizo el silencio. Se sentían derrotados. Pese a su insistencia, todavía no habían tocado la superficie del problema. Les faltaba tiempo, era claro, y, llegados a este punto, también agallas. Pues ¿quién querría tomar riesgos en una situación tan delicada? ¿Quién entre ellos aceptaría ser el desvergonzado que condujera a todos a apostar fuerte, hacia un más que posible aniquilamiento?
[Seguir leyendo] Los últimos días en IsmeleEste debería ser el relato de una epopeya. ¿Cómo denominar si no al fin del trabajo, tantas veces convertido en yugo infernal? ¿No fue, acaso, el sueño de millones a lo largo de los eones? ¿No fue motivo de guerras, revueltas, miserias, muertes y traiciones?
[Seguir leyendo] El día de la liberaciónAl hablar de ciencia ficción, tanto el entendido como el neófito tienden a identificar ésta con el ámbito anglosajón, que, aunque supone sin duda la clase dominante en el mercado, y está en el origen del género como marcado fenómeno de masas, no es en absoluto exclusiva de los países de habla inglesa. Sea mediante una nomenclatura distinta, o motivaciones distintas a las generalmente aceptadas, el fenómeno de ciencia ficción ha sido común a la mayoría de las naciones modernas. Llámese literatura de anticipación, fantasía científica o novela del futuro, todas las variantes contemplan, por una parte, un género de evasión, a la par de ser un vehículo sobre el que especular sobre el desarrollo científico y tecnológico y los peligros ocultos que tales descubrimientos pueden provocar a nivel social.
[Seguir leyendo] Entre dos bloques ideológicos: la ciencia ficción de Herbert Werner Franke