Cada 8 de marzo, el mundo se detiene para reflexionar sobre la igualdad. A menudo miramos al futuro, pero para entender dónde estamos, debemos mirar hacia atrás. Hace novecientos años el destino marcó el 8 de marzo como la fecha de partida de Urraca I de León (1081-1126). No fue solo la primera reina propietaria de Europa; fue una figura transgresora que, desde 1126, nos dejó un legado de resistencia que hoy sigue más vigente que nunca.
Históricamente, las crónicas medievales (escritas por clérigos) intentaron retratarla como una mujer voluble o de mal carácter para justificar su rechazo a ser mandados por una mujer. Sin embargo, la historiografía moderna la reivindica como una estratega política brillante que supo navegar en un mundo diseñado exclusivamente para hombres, utilizando tanto la diplomacia como la espada.
Urraca falleció el 8 de marzo de 1126 en Saldaña. Hoy, esa coincidencia temporal nos sirve para recordarla no solo como monarca, sino como la auténtica precursora de la soberanía femenina.
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